Parroquia de San Andrés y Santa María de la Arrixaca en Murcia

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#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

Desde la Parroquia lanzamos la iniciativa #MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus. Cada día, publicaremos la foto de una familia con un texto que nos habrán mandado previamente en el que nos contarán cómo es su día a día, cómo están con sus niños (si los tuvieran) y cómo están viendo a Dios en este acontecimiento concreto. Al acabar, os escribiremos algunas peticiones que nos habrán hecho llegar. 

Petición fija:
que Dios proteja al mundo, especialmente ahora a Europa y España y acoja en su Reino a los que se han ido.

3 de mayo
FAMILIA HERNÁNDEZ HORTELANO

¡Hola, la paz con vosotros!

Después de todo este confinamiento, destacamos por encima de todo que Dios está con nosotros; con momentos de tristeza, preocupación, esperanza, alegría, pero siempre lo hemos podido ver.

Nuestro día a día está siendo el de una familia con 5 hijos. Todos queremos imponer nuestra ley dando lugar a riñas, enfados, llantos, risas, trastadas… Y si faltaba algo, la nueva modalidad de clases online… ¡Qué locura! Menos mal que con la ayuda de nuestros hijos mayores hemos podido respirar un poco. Las mañanas se dedican a clases, deberes, tareas de casa, etc. Por las tardes, hacen lo que les gusta: guitarra, vídeo llamadas, play, deporte… Están deseando que esto termine para volver a estar con sus amigos, su Comunidad, sus abuelos, primos, titos, volver al fútbol, baile… Pero lo están llevando bastante bien.

Gelen se encarga de la casa con la ayuda de todos, pero ella lleva el peso más importante; es un no parar. Para las compras, cada dos días aproximadamente la hace uno de los dos. Yo no he dejado de trabajar (Ibermutuamur), ahora con gran intensidad en teletrabajo, ya que estas circunstancias especiales nos obligan a interpretar normativas, reales decretos y boletines oficiales en tiempo récord con el fin de que las prestaciones que tanta falta hacen puedan llegar a tiempo. Todos los días sacamos tiempo para hacer una llamada tanto con mis suegros, como con mi madre, la cual vemos que, en su soledad, Dios la sostiene y consuela y mi padre desde el cielo la cuida. Una vez a la semana le llevo la compra y hablamos un ratico desde la escalera.

Un momento especial son los laudes del domingo en familia, donde, a la luz de la Palabra, contamos cómo estamos, cómo nos sentimos y tenemos la oportunidad de pedirnos perdón si aún no lo hemos hecho. Esta Semana Santa también ha sido muy especial y emotiva, hemos sentido que el Señor ha querido celebrar el Triduo Pascual en la intimidad con nosotros en casa. En Jueves Santo nos pudimos poner al servicio unos de otros; en Viernes Santo, aceptar y abrazar nuestra cruz y el Domingo de Resurrección experimentar que la muerte ha sido vencida y que esa es nuestra esperanza. Tenemos muy presente a mi padre y el testimonio que a lo largo de su vida nos ha dejado, teniendo presente al Señor hasta el final y confiando en Él, sin tenerle en cuenta nada a nadie, un verdadero cristiano y un referente a seguir en nuestra vida.

Esta situación nos ha parado en seco, nuestra vida va demasiado deprisa, sin apreciar muchas veces lo importante y damos por hecho que nos lo merecemos todo sin reconocer que la vida en sí misma es un regalo. A mi mujer y a mí, la oración diaria nos sostiene, da confianza y tranquilidad y nos hace sentirnos pequeños ante esta situación. Es una gran alegría y ayuda poder celebrar la palabra con nuestra Comunidad online, ya que el solo hecho de vernos y escucharnos nos hace estar más en comunión.

¡Os enviamos un fuerte abrazo a todos! La paz.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Los enfermos de este virus, que los recuperes pronto.

Los fallecidos, que los tengas en tu reino y consueles a sus familias.

Los ancianos que son los más vulnerables, que los protejas.

2 de mayo
FAMILIA FERNÁNDEZ SOLER

¡Hola a todos! 

A modo de resumen, este tiempo de confinamiento ha sido perfecto para reencontrarnos con el Señor y podemos decir que verdaderamente Cristo ha vencido a la muerte.

Desde el Estado de Alarma, yo, Isaac, he estado teletrabajando y Mercedes ha seguido trabajando fuera, puesto que es enfermera. Los primeros días fueron un poco caóticos; yo tenía mucho trabajo acumulado y compatibilizarlo con los críos en casa fue complicado. Ante esta circunstancia, he recordado el Evangelio de que «no mata al hombre lo que viene de fuera…». En una Eucaristía, escuché que «había que creer en Jesús» y desde entonces lo tuve claro, apoyándonos en Dios y en la Virgen todos los días (laudes, Ángelus, Rosario…). Hemos podido experimentar que con Dios nada nos puede matar, pese a haber tenido complicaciones en el trabajo, los roces de la casa, etc; en definitiva, obedecer a todo lo que nos han ido diciendo durante estos años. Por suerte, a Mercedes, a mitad del confinamiento, le dejaron trabajar un día en casa y otro fuera, lo que ha sido un alivio para atender a los niños, más aún ahora con deberes.

Este tiempo hemos hecho muchas cosas en familia que antes resultaban imposibles por falta de tiempo: juegos de mesa que no sabíamos que teníamos, otros juegos inventados, pelis en familia, cortarnos el pelo, deporte todos juntos en nuestro salón, las reuniones de los niños de la Comu… Además, todos los domingos sacamos la mesa de pícnic y comemos en nuestro pequeño balcón; a los críos le encanta. También hemos podido valorar tener una familia numerosa. Los críos han jugado mucho entre ellos y no recuerdo un “me aburro”. Por supuesto, queda el sabor amargo de no tener más paciencia con ellos por más que nos lo proponemos. Hemos echado en falta a la familia, sobre todo en el cumpleaños de Javi, que fue hace 3 días y lo celebramos por videollamada, pero, gracias a su abuelo,  cada familia pudimos tener una tarta y comérnosla todos juntos. La Semana Santa, dentro de las limitaciones de seguirla por televisión, ha sido especial poder vivirla con todos nuestros hijos participando del Triduo Pascual (los más peques no hubiesen ido a la Pascua de ser en la Iglesia) y muy ilusionados con el ayuno, cenar de forma diferente y tan tarde. 

Estamos agradecidos a Dios de estar todos sanos, sobre todo por Mercedes, que está más expuesta, y por tener una Comunidad con la que podemos seguir celebrando y, pese ser online, el Señor se hace presente y podemos sentirnos en comunión.

¡Un abrazo y esperamos que pronto podamos vernos!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Toda la Parroquia de San Andrés, especialmente por la cuarta Comunidad, por los hermanos más necesitados, para que ayudes a cada uno. Especialmente por Doménico, que recientemente ha perdido a su padre en la distancia, y por Sara, que se encuentra en la recta final de su embarazo, para que el Señor le acompañe en el parto.

Ellos y toda su familia, para que el Señor los siga manteniendo sanos y puedan sacar algo bueno de esta situación.

1 de mayo
MARÍA GARCÍA VILLAESCUSA

¡Hola a todos (soy la de la derecha)!

Me llamo María y soy de esta Parroquia desde que nací (nacida y engordada, como diría mi madre). Estoy soltera y vivo con mi prima, así que, este confinamiento más que nunca nos tenemos la una a la otra, cosa que para mí es una suerte, pues nos llevamos muy bien y tenemos ratos de todo: nos reímos, hablamos, nos tomamos nuestros aperitivos de finde, seguimos las Eucaristías y hemos podido vivir esta Pascua de una manera muy diferente, pero no por ello menos importante… ¡Puedo decir que estábamos felices, pues, a pesar de todo, sabemos que Cristo ha resucitado!

Desde hace unas semanas, en mi Comunidad nos conectamos por la aplicación «Zoom» para celebrar la Palabra y hemos vivido un par de Eucaristías. Está claro que esta nueva forma de celebrar no es la que más nos gusta a nadie, pero yo lo veo como un verdadero regalo, pues me permite no alejarme de Dios a través de la palabra y de las experiencias de los demás, que tanto me ayudan a ver mi realidad y seguir en comunión con mis hermanos, a pesar de la distancia.

Mi trabajo es del sector alimentario y sigo trabajando por la mañana, que se agradece, ya que los días se me pasan volando (lo que no quita que me siga costando madrugar tanto y sigo deseando que llegue el finde…). Por la tarde, después de «santificar la siesta», intento hacer un poco de ejercicio cuando mi pereza me lo permite, hablo con mi gente, veo alguna serie o simplemente descanso jajajaja. Le doy muchas gracias a Dios, pues a pesar de mi necedad para rezar muchos días, me está permitiendo vivir este confinamiento estando tranquila y sin renegar mucho (cosa que se me da muy bien). Algunos días rezo el Rosario y le pido a la Virgen, a la cual he tenido tanto tiempo olvidada y que hace muy poco en Loreto tuve la suerte de conocerla un poquico más y de sentirla como una verdadera madre.

Tengo unas ganas inmensas de volver a lo más simple y cotidiano que ahora tanto echo de menos, como salir de aperitivo con mis amigas, ver a mis hermanos de Comunidad y tener esos ratos que tanto me gustan con mi familia (estoy deseando ver y abrazar a mis 7 sobris, que quiero con locura).
¡Espero que todos estéis bien y nos vemos muy pronto!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Los que más están sufriendo la enfermedad en estos momentos y están solos, para que Tú los consueles y les des esperanza.

Los que han muerto, que ya los tengas contigo en tu reino, y por sus familiares.

Los que ya están pasándolo mal económicamente, que tú les ayudes y no les falte el pan.

30 de abril
FAMILIA PINAR HERNÁNDEZ

¡Hola a todos, la paz sea con vosotros!

Queremos compartir con vosotros nuestra experiencia de estas semanas tan “especiales” que estamos viviendo.

En la primera semana de confinamiento, nos enteramos del regalo tan maravilloso que el Señor nos mandaba, volveremos a ser padres, nuestro tercer hijo viene en camino y, sin duda, nos ha alegrado cada día a nosotros y a los más pequeños saber que pronto seremos uno más en casa, si está en los planes de Dios, aunque también con el miedo de que “el bicho” pueda contagiar a Judit.

En general, todos los días del confinamiento hasta el primer día que pudieron salir los niños, han sido unos días de rutina: levantarnos siempre dando gracias a Dios y pidiendo salud para nuestras familias y todos nuestros seres queridos, Pablo haciendo deberes que le han mandado desde su cole y Gonzalo pintando papeles (y paredes…).

Todos los días, cuando suena la alarma del teléfono del móvil de mamá a las 12:00 h, nuestros dos hijos empiezan a gritar “¡el ángel!” para que recemos todos juntos el Ángelus. Judit liada como siempre con las cosas de casa y yo ayudándola y teletrabajando. Puedo asegurar que es una auténtica bendición, ya que, durante 7 meses, por mi trabajo y a consecuencia de la “DANA”, no he podido pasar el tiempo que deseaba con mi mujer y mis hijos, así que este tiempo lo estamos exprimiendo a tope. Juntos hemos podido saborear de una manera especial la Semana Santa; poder vivir la Pascua en familia y solos en casa con los pequeños ha sido un regalo. Pablo, nuestro hijo mayor, ha podido también experimentar la alegría de la noche de la Pascua haciendo palmas, cantando y rezando con nosotros y, juntos, poder cenar el cordero pascual.

Justo antes de que todo estallara, llegamos de Loreto con el corazón lleno, rebosantes de alegría, de vivir cada segundo con nuestra Comunidad. Ahora, verlos a través de un ordenador celebrando la Eucaristía o Palabra es difícil, pero podemos sentirnos en comunión con todos ellos.

Tenemos la necesidad de que todo esto acabe más pronto que tarde y retomar las celebraciones físicamente, junto a todos los hermanos de nuestra Comunidad y de la Parroquia en general

¡Agradecidos siempre a Dios, nos despedimos! 

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¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Los niños enfermos, que Dios los proteja mucho más en este tiempo.

Todos los enfermos que están solos y sus familias. que Dios les dé esperanza.

Los que han perdido recientemente a un familiar, que Dios les dé consuelo.

29 de abril
FAMILIA HORTELANO PLANES

Queridos hermanos en la fe. ¡Que la Paz de Jesucristo resucitado esté con todos vosotros! 

Somos Antonio y Angelita. Formamos parte de esta gran Parroquia de San Andrés y Santa María de la Arrixaca en la tercera Comunidad y queremos transmitiros un testimonio sencillo y directo: damos testimonio de nuestra alegría. ¿Alegría con la que está cayendo? Sí, habéis leído bien. Pese a la situación de enfermedad que estamos viviendo en todo el mundo, nosotros podemos decir que estamos muy contentos. 

A mi mujer y a mí, nos acompaña nuestro hijo Aniceto, quien se encarga de cuidarnos. Según va haciendo falta, nos hace la compra, nos trae los medicamentos (ya veréis cómo cuantos más años tengáis, más medicinas irán ocupando vuestros botiquines…), etc. Estamos muy orgullosos y nos sentimos muy protegidos, ya que todo sería muy distinto si estuviéramos totalmente solos. 

Este tiempo de confinamiento ha venido muy bien a nuestra vida, pues nos permite reconciliarnos con nuestra historia. Hace más fuerte aún nuestro matrimonio y nos sentimos muy “rejuvenecidos” gracias a la acción del Espíritu Santo. El Señor está siendo bueno con nosotros. Estamos muy agradecidos a Dios por habernos revelado los “misterios de la Iglesia”. ¡¡¡Verdaderamente, Cristo ha resucitado!!! 

Cada mañana, cada tarde y cada noche, rezamos y pedimos a Dios por todos y cada uno de vosotros, nuestros hermanos en la fe. También por todos aquellos hermanos que han muerto, por los están muriendo y por los que morirán a causa de esta pandemia tan desastrosa que nos ha puesto patas arriba a todo el planeta. 

Nos acordamos especialmente de nuestros hijos y de nuestros 18 nietos: “Antonio José, Rocío, José Antonio, María Ángeles, Ángela, Pablo, Lucía, Julia, Javier, Laura, Jesús, Clara, Arturo, Mario, Alejandro, Roberto, Blanca y Leo”. ¡Además, tenemos la grandísima alegría de que muy pronto volveremos a ser abuelos! 

Envejecemos dignamente junto a una Comunidad de hermanos en esta Parroquia, sin renegar de la vejez y disfrutando lo que Dios nos regala en cada etapa de nuestra vida. Nuestra oración por cada uno de ellos.

Con la esperanza de volver a vernos, nos despedimos con gran amor de todos vosotros. 

¡¡¡ VIVA EL SEÑOR!!! 

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¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

El párroco, Antonio José, los catequistas, sus hermanos, cuñados y sobrinos.

28 de abril
FAMILIA CASTAÑÓN PÉREZ

¡La paz y la alegría de Cristo Resucitado para todos! 

Somos Fernando, Eva y Fernando hijo. Aunque solo somos tres, nos sentimos parte de una gran familia como es la Comunidad Parroquial de San Andrés. 

Este confinamiento nos vino un poco por sorpresa debido a que nos lo «recetaron» de un día para otro debido a unos síntomas de mi mujer, Eva, que luego eran de un simple catarro, gracias a Dios. Así que, nos vimos los tres encerrados en casa y dependiendo de familiares para las compras. Tenemos que agradecer a nuestra familia (por ambas partes) la total disposición y ayuda que nos han proporcionado al respecto.


Nuestro día a día, que comienza siempre con la oración, ha consistido básicamente en teletrabajo para nosotros dos y deberes para nuestro hijo. ¡Mucho teletrabajo y muchos deberes, por cierto! La verdad sea dicha, a parte de eso, la convivencia en casa no ha sido muy diferente a la de una situación «normal». Ha habido de todo: risas, aburrimiento, diversión, peleas y perdón, pero, sobre todo, comunión. Además, una comunión que se ha dado no solo entre nosotros, sino también con toda la Parroquia gracias a las Eucaristías, testimonios de esta iniciativa, laudes con nuestra Comunidad (la 2ª), etc. Todo esto a través de internet y redes sociales, que han mitigado en gran medida la separación física; de forma especial, el Triduo Pascual, en el que vivimos una unión muy intensa con toda la Parroquia. Todo, como habéis dicho en más de un testimonio, para gloria de Dios, que, en medio se una situación tan extraña, nos ha regalado cada día el poder dar gracias, rezar y pedir por todos porque, y esto ha sido otro regalo, el aislamiento físico no nos ha aislado de corazón de los demás.

Y poco más… Deseando volver a lo que tanto echamos de menos todos: la normalidad. Gracias a todo lo malo que está ocurriendo, personalmente ahora valoramos mucho más tantas cosas que antes ni percibíamos o que dábamos por seguras.

Para terminar, nos gustaría dejaros unas palabras que a nosotros nos reconfortan muchísimo: “Mirad a las generaciones de antaño y ved: ¿Quién se confió al Señor y quedó confundido? ¿Quién perseveró en su temor y quedó abandonado? ¿Quién le invocó y fue desatendido?” (Eclesiástico 2, 10).

¡Cristo ha resucitado. Aleluya, aleluya!

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¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por: 

Todos los que física, material o espiritualmente están sufriendo a causa de esta pandemia y los que están solos, para que puedan encontrar en Cristo Resucitado la certeza de que toda muerte está vencida.

Los que no conocen ni gustan de esta victoria sobre la muerte, para que, a través de la Iglesia, puedan gustar y ver qué bueno es el Señor y que dichoso es quien se refugia en Él.

27 de abril
PILAR NOGUERA MORA

¡Hola, la paz con todos!

Me llamo Pilar, estoy soltera y vivo sola. Soy feligresa de esta Parroquia desde que tengo uso de razón, participando de muchas actividades en ella: catequesis de Comunión, la Comunidad, Cáritas Parroquial, etc.

Voy a contaros un poco mi experiencia desde que esta pandemia está y de qué manera lo estoy viviendo.

De lunes a viernes trabajo porque mi actividad es del sector socio-sanitario, pues soy auxiliar de ayuda a domicilio. Algunos os preguntaréis qué es exactamente… Mi trabajo consiste en ir a las casas de las personas mayores para poder hacerles su vida lo más fácil e independiente posible.

Al principio de todo este virus, iba a atenderles con un poco de miedo e incertidumbre, pero ya el Señor me estaba allanando el camino desde unos días antes con el comienzo de la Cuaresma y una penitencial. Él fue fortaleciéndome y ayudándome a dejar los miedos a un lado, poniéndome de cara al Él todas las mañanas en las Laudes y, por las tardes, siguiendo la Eucaristía en la tele. He visto y experimentado a un Padre que perdona y hace borrón y cuenta nueva a pesar de mis idas y venidas de la Iglesia y todo eso ha conseguido fortalecer mi vocación profesional y poder ayudar a los más débiles con mi trabajo.

Todos, todos los días retumban en mi cabeza frases como: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida», «y la luz brilla en las tinieblas», «no tengáis miedo»… Son frases que me empujan a seguir fuerte y feliz en el día a día. Después, cuando llega el fin de semana, en casa que se está muy bien tras toda la semana yendo de un sitio para otro.

En este mundo tan elitista y materialista, este virus nos ha puesto a todos al mismo nivel, ya que no distingue ni a ricos, ni a pobres; ni a inteligentes, ni a menos espabilaos…  Todo para poder necesitarnos unos a otros.

Doy gracias a Dios por estas palabras de San Mateo que dicen: «Cuando lo hacéis con estos, los más débiles, lo hacéis conmigo», pues me da mucha fuerza para seguir con mi vocación.

¡HERMANOS, CRISTO HA RESUCITADO Y NOS PRECEDE EN GALILEA. ALELUYA, ALELUYA!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos pide que recemos por:

Todos los que componemos la Parroquia de San Andrés, que nos fortalezca.

Su familia y amigos, que los cuide, en especial a su hermano, que no lo tiene cerca.

Los que han muerto, enfermos y sus familias, que en el dolor y la ausencia se puedan encontrar contigo.

26 de abril
FAMILIA HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ

Era el sábado de la octava de Pascua cuando me dirigía a por el pan y me encontré con un hermano de San Andrés, adivinad quién, que me propuso dar mi experiencia de la situación por la que estamos pasando… Y me dije, ¿nosotros qué podemos aportar? Como siempre, el demonio esta ahí machacando.

Este Estado de Alarma está poniendo a prueba a todos y, cómo no, a esta familia también. Quién me iba a decir que iba a trabajar más que nunca. Ya sabéis, “los funcionarios solo tomamos café”. Trabajo en un Centro de Discapacitados y está siendo una experiencia que supera todo lo que yo podría imaginar. Al principio parecía que todo estaba controlado, pero llegó el bicho al Centro y con él salió lo mejor y lo peor de cada uno. He podido comprobar lo que el miedo a la muerte puede hacer en el hombre. Me he pasado esta cuarentena buscando mascarillas, guantes, termómetros… Y todo esto con el sentimiento de que mi familia estaba en casa confinada y yo trabajando. Todo esto ha sido más llevadero porque sé que esa ha sido la voluntad de Dios. Mi mujer, Mari Paz, llevaba varios años sin trabajar y encontró trabajo unas semanas antes del Estado de Alarma. Ahora teletrabaja. ¡Qué bonito es teletrabajar en casa, telehijos, telelavadora, telecomida… Qué bien lo está haciendo! Siempre ha sido un ejemplo para mi. Nuestros hijos, Mª Paz, Ana y Joaquín, siempre han sido una prueba para mí de que Dios existe. Los ha traído a esta casa y en este confinamiento aún no se han matado entre ellos. 

Pasada esta Pascua, tan diferente en el modo de vivirla, nos damos cuenta que en lo esencial ha sido como todas. Siempre llegamos a la Pascua “muertos” y esa NOCHE sí que es diferente. ¡¡¡VERDADERAMENTE, CRISTO HA RESUCITADO!!! Qué grande es Dios, que nos está haciendo ver lo pequeños que somos y que no se cansa de nosotros. La experiencia y el testimonio de los hermanos de la comunidad nos han dado mucha fuerza. Ver cómo a mi hermanico Doménico se le muere su Padre y él no puede estar allí, en Calabria (Italia), con su familia de sangre y. sin embargo, ese mismo día nos celebra una tele-Eucaristía a su otra familia, que somos su Comunidad; eso fue para nosotros otra gran prueba de que Dios existe.

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¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por: 

Que acabe esta situación lo antes posible y que, si no es así, les ayude a aceptar su voluntad y que su familia salga fortalecida en la fe. 

Todos los hermanos de San Andrés.

25 de abril
FAMILIA GALIÁN MARTÍNEZ

¡Hola a todos y que la paz sea con vosotros!

Soy Conchi, de la 2ª Comunidad, para los que no me conozcáis. He sido catequista de Primera Comunión en San Andrés durante muchos años. Mi camino en la Parroquia es largo, lleno de catequesis a padres, hijos y nietos. Os voy a dar mi experiencia de confinamiento.

El mío empezó antes que el vuestro, ya que una gripe me mantuvo en casa durante el mes de febrero. En esos días no pude bajar ni a la misa, ni a las celebraciones de la Parroquia y fueron días muy tristes para mí; solo me ayudaba la oración. Sin embargo, con el confinamiento por el coronavirus, todo ha sido más fácil y agradable, ya que con las nuevas tecnologías podemos cantar laudes, rezo el Ángelus cuando oigo las campanas de la iglesia y, luego, las misas de la Parroquia que he vivido con verdadera alegría (celebraciones de Domingo de Ramos, Jueves Santo, Viernes Santo y Pascua). Ahora también las misas de 19:30 h. Las he vivido acompañada de mi hermana, que vive a mi lado y nos cuidamos mutuamente. Estoy feliz de vivir las misas con toda la Parroquia, con nuestro párroco, Antonio José, y con Javier, que aún recuerdo cuando era pequeño en las catequesis con don Antonio y ahora… ¡Ya es sacerdote!

También estoy contenta porque, desde que falleció Pepe, mi marido, siempre rezaba sola y ahora me acompañáis todos. El día a día del encierro es bueno; cuento con un ángel, que es mi hija. Tanto a mí como mi hermana, nos trae todo lo que necesitamos de la calle: alimentos, medicinas, productos de limpieza… Además nos ayuda con el ordenador y el móvil. Yo no paro en todo el día. No solo arreglo la casa y cocino, sino que hago muchos trabajicos de manualidades destinados a mis nietos. Como son muy cocinillas, les he pintado en tela delantales y mantelitos. Además, a la pequeñita de la familia le he hecho vestidos para sus muñecos. Lo que peor llevo del confinamiento es no ver, abrazar y besar a mis nietos.

No se me olvidan las víctimas de la pandemia, por las que rezo cada día (llevo siempre conmigo el Rosario). También me acuerdo mucho de los que están solos en el hospital. Me vienen recuerdos de cuando yo estuve ingresada 30 días y pido a Dios y a la Virgen que les regale paz, serenidad y una pronta recuperación.

¡Un abrazo y muchísimo ánimo. Rezad para que podamos salir pronto de esta pandemia con ayuda de Dios!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos pide que recemos por:

Todos: hermanos de Comunidad, familia, vecinos, tú, que estás leyendo esto…

24 de abril
FAMILIA BALLESTA FERNÁNDEZ

¡Hola, hermanos! La paz y la esperanza de Jesucristo resucitado estén con vosotros.

Durante todo este tiempo de confinamiento, el leer las experiencias de los hermanos y participar de las celebraciones pascuales me ha animado a dar gloria a Dios y ahuyentar al enemigo, pues, aunque estas celebraciones son diferentes de forma online, están llenas de sentido.

Soy Salvadora, madre de esta gran familia de siete hijos, un regalo de Dios, y os voy a contar nuestra experiencia en esta crisis que todos atravesamos. Como sabéis, trabajamos en una humilde y pequeña tienda de un rincón de la huerta y, aunque nuestros horarios son más o menos los mismos, nuestro ritmo de trabajo ha aumentado considerablemente; vamos revolucionados y apenas tenemos tiempo para no hacer nada. Nosotros no podemos decir «quédate en casa», sino «por fin en casa» cuando Miguel, mi marido y padrazo de esta familia, termina su trabajo. Aunque es cierto que uno siempre tiene ese miedo del contagio al estar expuesto, damos gracias al Señor por poder tener uno de los negocios a los que se les permite seguir funcionando en este Estado de Alarma. Empezamos la jornada muy temprano rezando. Es una maravilla ver los frutos de la Fe también en nuestros hijos, que además van echando una mano en el negocio familiar. La oración nos ayuda a combatir contra el demonio, que quiere impedir que nos debamos al otro, pero no lo consigue gracias a Dios.

Ahora más que nunca, después de la Pascua, Dios nos llama a alimentar el espíritu de tanta gente que sufre, siente angustia y miedo a la muerte por la pandemia. Incluso nosotros, expuestos y débiles, también tenemos miedo a la muerte, pero el Señor nos llama a dar palabras de ánimo y esperanza, sabiendo con certeza que, permaneciendo en Cristo, no estamos solos: esta es nuestra misión. En casa todos aportan su granito de arena y, aunque salten chispas muchas veces, veo que a mis hijos el Señor también les concede el poder donarse entre ellos. Al final del día se respira buen ambiente y paciencia unos con otros. Echamos mucho de menos a nuestra familia y Comunidad. ¡Nos morimos de ganas de poder achuchar a las dos criaturas de mis dos hijos casados que nos han convertido en abuelos casi a la vez! A ver si pasa pronto el bicho este ya y me los puedo comer a besos.

¡Todo se puede en aquel que nos conforta! ¡Un abrazo!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Sus nietos, a quienes no pueden ver, y por sus padres, para que les transmitan la fe que ellos han recibido.

Los abuelos y la misión de Julián en Ecuador y todos los sacerdotes.

Su comunidad, la parroquia de San Andrés y todos aquellos que están dándolo todo para poder volver a la normalidad.

22 de abril
LUIS Y PILAR

¡Hola a todos! Somos Luis y Pilar y vamos a contaros nuestra experiencia del confinamiento desde el punto de vista del noviazgo.

Somos una pareja de la Parroquia, ya que nos conocimos hace diez años aquí y nos casaremos en ella el próximo mes de noviembre si Dios quiere (que ojalá quiera…).

Yo, Luis, estaba viviendo y formándome en la Escuela Nacional de Policía, en Ávila, y nos mandaron a casa a todos el 13 de marzo. La verdad es que mi rutina ha cambiado bastante, pues el ritmo de la escuela era muy rápido y no tenía tiempo de aburrirme. Ahora todo lo contrario, me sobran horas, pero sí es cierto que he podido sacar tiempo para rezar al levantarme y también tengo más disponibilidad para mis exámenes. Una de las cosas más paradójicas es que veía más a Pilar cuando vivíamos a más de 500 kilómetros de distancia… Y de todos los años que llevamos siendo novios, esta es la vez que más tiempo estamos pasando separados. ¡Las cosas que tiene la vida!

Yo, Pilar, echaba de menos a Luis y, aunque mi día a día era muy rutinario y casi sin un rato libres, pensar y planear la boda me ayudaba. Con este confinamiento mi trabajo se ha parado y ahora tengo bastante tiempo libre, lo que me ha ayudado a «pasar tiempo conmigo misma», rezar y ver que «el amor vence siempre», palabras de San Juan Pablo II que mi padre reenvía cada día. En definitiva, veo un regalo este tiempo en el que Dios nos ha enseñado que la celebración, el viaje y todo lo que acompaña a la boda está muy bien, pero no es el centro, ya seamos trescientos, o cincuenta, o cuatro en la Iglesia; el Sacramento es lo primordial e imprescindible. Tanto para mí como para él, estar de acuerdo en esto es una gracia y una prueba más en nuestro noviazgo para ayudarnos.

Si algo tenemos claro y sacamos de esta situación es que Dios nunca dejará de sorprendernos, ya que nosotros ya estábamos pensando en que este año iría dedicado a nuestra boda. Estábamos expectantes contando las semanas que le quedaban a Luis para venir a pasar la Semana Santa y ya el sprint final antes de volver a estar juntos y poder planearlo todo. Parece ser que todos nuestros planes han sido cambiados (mucho…). Otra de las cosas que peor llevamos de este confinamiento es no poder ver a nuestros sobrinos, familia, Comunidad y amigos, pero sabemos que ya va quedando menos y que si Dios nos regala poder celebrar la boda con normalidad, la viviremos con mayor intensidad y alegría que si el Covid-19 no hubiera pasado por nuestras vidas.

¡Un abrazo!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Su noviazgo y su boda, que sean capaces de aceptar la voluntad de Dios.

Su Comunidad y todas las personas de la Parroquia, sobre todo quienes estén encontrando difícil ver a Dios en estos momentos.

Sus familias, especialmente aquellos que trabajan en primera línea.

21 de abril
FAMILIA CANO PINAR

¡Hola a todos! ¡La Paz sea con vosotros!

Queremos compartir con vosotros la experiencia de estas semanas de encierro. Los más pequeños empezaron el confinamiento el martes anterior al Estado de Alarma, así que llevan ya más de cuarenta días encerrados. En casa también han cambiado las rutinas, pero nuestros hijos Marta, Javi e Irene se portan muy bien y nosotros hacemos lo que podemos para que se entretengan: manualidades, karaoke, clases de zumba… Y también ayudarles a estudiar. Cristina estuvo en aislamiento a mediados de marzo, obligándonos, por ejemplo, a tener que hablar con ella por teléfono teniéndola en la habitación de al lado. Yo tampoco podía salir de casa (¡menos mal que habíamos hecho una compra reciente!); limpieza, comidas, deberes, actividades para que no se aburrieran los niños… Una locura. Pronto le hicieron la PCR y, gracias a Dios, salió negativa y pudimos volver a la «normalidad”. Pero esos días fueron muy duros, tanto para ella como para mí, y la oración nos acompañó y ayudó.

La situación actual está generando un montón de problemas: gente que está viviendo todo esto en soledad, personas que están pasando muchas dificultades, que se quedan sin trabajo y no pueden hacer nada… Nos acordamos de todos ellos, para nosotros son los verdaderos héroes. ¡Cómo algo tan diminuto (es necesario un microscopio electrónico para verlo) puede hacer tanto daño… Pero no puede destruir nuestra FE, las ganas de ver a nuestras familias y de dar lo mejor de nosotros!

Cristina y yo trabajamos en un hospital y hemos visto cómo se ha ido transformando debido a esta pandemia. Nos ha cambiado la manera de trabajar, de relacionarnos, personas que viven la enfermedad en soledad, que mueren sin poder despedirse de sus familiares, la escasez de material de vital importancia, el temor a caer enfermo y, lo peor de todo, de llevarlo a casa. También se viven cosas positivas como el reconocimiento para los trabajos vocacionales al servicio de la sociedad al que nos unimos todas las tardes, la generosidad de las personas con sus donaciones, etc.

Echamos mucho de menos el no poder ir a la Parroquia, la Eucaristía, la Palabra y a nuestros jóvenes de Postconfirmación. Ha sido duro vivir la Semana Santa y la Pascua sin poder estar cerca de nuestra Comunidad y de nuestra Parroquia, encerrados en casa sin poder salir y a través de una pantalla. Nos estamos acostumbrando a no hacer planes y vivir el día a día. “El COVID-19 ha querido cerrar las Iglesias, pero Dios las ha abierto en cada uno de nuestros hogares”.

¡Estamos en paz y alegres porque Dios es bueno con nosotros!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Antonio Gálvez, que Dios lo acoja en su gloria, y su familia, que pueda encontrar apoyo en el Señor.

Los enfermos, que puedan curarse; los fallecidos, que Dios les abra las puertas del cielo; y sus familias, para que Dios les consuele.

Nuestros compañeros, para que los proteja a ellos y a sus familias.

20 de abril
SILVIA CEBALLOS CONESA

¡CRISTO HA RESUCITADO! Estas son las tres palabras con las que os quiero saludar.

Mi nombre es Silvia, estoy soltera y vivo en mi casa sola, así es como estoy pasando el confinamiento. Esta es una palabra que asusta o simplemente entristece a muchos: “¡EN SOLEDAD!”, pero paradójicamente, estoy viviendo una soledad llena de compañía y disfrutando la simplicidad de las pequeñas cosas.

La oración fue un regalo que me enseñó la Iglesia, un regalo tan exquisito que me completa, me regala la paz y la serenidad suficiente para afrontar el día con una mirada de esperanza en Dios y en su voluntad.

Mi día a día, supongo que como el de todos, es muy repetitivo. Me levanto, desayuno, REZO, hago algo de deporte, trabajo, REZO, leo, veo series, REZO y de repente ya he sumado un día más entre estas cuatro paredes.

Meditando un poco me pregunto cómo me siento y cómo estoy viviendo esta situación tan particular y distinta a todas las vividas. La respuesta me sorprende a mí misma: ¡estoy bien!, aun percibiendo que esto es una jaula en la que han limitado mi tiempo y no sé cuándo voy a poder salir. Mi sentimiento es de PAZ y también de CONFIANZA; estoy segurísima de que esta actitud me la regala la oración porque he vivido momentos a lo largo de mi vida en los que he dado de lado a Dios y esos días los recuerdo llenos de ansiedad, aun pudiendo estar en la calle y disfrutando de sitios maravillosos. ¡BENDITO REGALO EL DE LA ORACIÓN que trae la paz en medio de la incertidumbre!

Estoy deseando reencontrarme con los que tanto quiero. A mi familia la saludo cada día a las 20:00 h por la ventana mientras aplaudimos, las caras no se las veo bien porque sus edificios están un poco alejados, sé que son ellos porque me consta donde viven y no paran de agitar las manos saludándome, parece una situación cómica.

En estos días he celebrado cumpleaños de personas muy importantes para mí a través del ordenador, intentando expresar el máximo cariño en la distancia, con tarta incluida, que me he comido íntegramente yo, ¡gracias, Señor, por la elíptica!

No quiero quedarme en la enfermedad y la muerte porque en este tiempo que estamos viviendo también he vislumbrado mucha vida. Gente donándose a su prójimo, vecinos ayudándose, trabajadores confinándose con sus abuelos y un sinfín de cosas buenas propias de la humanidad, esa humanidad que estábamos todos olvidando con tanta cultura del “yoismo”, cultura que, aun pareciendo muy atractiva, solo nos conduce a la tristeza, porque vivir exclusivamente para uno mismo, eso sí que es una profunda soledad.

¡Nos vemos pronto!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos pide que recemos por:

Las almas de los que han fallecido y la tristeza de sus familias.

Todos los enfermos y la incertidumbre de los que no los pueden acompañar.

Todas las personas que están donándose a otros, física o espiritualmente.

18 de abril
FAMILIA MOLINA ROMERO

¡Hola a todos!

Para quien no nos conozca, somos la familia Molina Romero y estamos en misión desde hace 3 años en Salzburgo (Austria). Pertenecemos, ahora en la distancia, a esta gran Parroquia de San Andrés y somos de la 3ª Comunidad.

Aquí el confinamiento llegó a la vez que en España, pero la situación es mejor que ahí. Con cuatro niños pequeños en casa y las tres mayores sin trabajar en este tiempo, nuestro día a día es un poco caótico. A pesar de tener un horario muy estricto, no siempre se puede llevar a cabo.

Por las mañanas  tenemos que cumplir con las exigencias de tooodos los profesores, que son muchas. Gracias a Dios, las mayores nos ayudan con el idioma. Los niños tienen la obligación impuesta por nosotros de salir fuera al jardín de la casa para que se desfoguen y descansen un poco (y ya de paso nosotros… jeje). En este tiempo estamos viendo que ahora es una bendición estar en esta casa fuera de la ciudad; el Señor lo tenía todo previsto. Yo (Salva) estoy trabajando pocos días, pues hacemos dos grupos por seguridad, lo que hace que pueda ayudar más en casa. Después de comer y descansar un poco, “intentamos” rezar el Rosario en familia y hacemos un tiempo sin móviles para jugar juntos. El otro día, recibimos una visita del seminarista que acompaña al cura de la misión, es austriaco y venía en bicicleta (aquí se puede salir a hacer deporte). Después de una hora y media pedaleando, llegó medio muerto y se quedó en la escalera. No entró a casa, se negó a entrar, austriacos… Como dijo nuestro párroco Antonio José en la Pascua, le pedimos al párroco de nuestro pueblo que viniera a darnos la Comunión. Fue un regalo poder comulgar y además nos pudimos confesar.

Gracias a este tiempo de confinamiento, hemos podido celebrar muchas cosas con vosotros a través de internet, que de otra manera habría sido imposible, en especial las laudes de las mañanas y el Triduo Pascual. También la misión se ha visto afectada; las catequesis se han suspendido, las misiones populares también… ¡Todo! Las demás celebraciones las hacemos por internet. En fin, en este tiempo es todo nuevo y estresante dado el contexto en el que estamos en Austria, pero el Señor nos ayuda y nos sostiene. Esperamos impacientemente que este verano podamos ir de vacaciones a nuestra querida España.

¡Un saludo a todos!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

El Seminario Redentoris Mater de Viena, donde ha muerto un cura por Coronavirus. Todos los formadores y seminaristas (menos dos) están infectados.

La misión en Salzburgo y esta familia que os escribe.

Nuestros abuelos.

17 de abril
FAMILIA HORTELANO GÓMEZ

¡Hola a todos! Un saludo desde nuestro “búnker”. La Paz del Señor sea con vosotros.

Desde que se declaró la situación de alarma, nuestra casa se ha convertido en un despacho jurídico, un cole de infantil y un despliegue de clases de primaria, ESO y Bachillerato. Nos hemos puesto al día con todas las plataformas informáticas (Tokapp, Classdojo, Classroom, Edmodo…). ¿Os suenan? A los que tengan hijos seguro que sí. Los profesores nos han vuelto locos. Las “vacaciones” nos han dado una pequeña tregua, y de nuevo… ¡CHA CHAN! La vuelta al cole y con ello otra vez la locura.

Hemos vivido verdaderos momentos de angustia, ansiedad e incertidumbre. Durante el confinamiento, la oración ha sido NUESTRA SALVACIÓN, un arma para la calma, serenidad, paz y esperanza frente al miedo que nos ha metido en el cuerpo el COVID-19.

Muy agradecidos a la Iglesia y a nuestros padres, que de “pequeñitos” nos trajeron a ella; la mejor herencia que se puede dejar a un hijo. También agradecidos a nuestros catequistas, que velan por nosotros en la custodia del depósito de la fe.

¿Que Cristo ha resucitado? ¿Verdaderamente ha resucitado? ¡UN SÍ ROTUNDO! DI HECHOS CONCRETOS: ¡La comunión fraterna entre los esposos y con nuestros 4 hijos durante más de un mes sin salir de casa! 

Nos acordamos de todos nuestros hermanos de Comunidad. De nuestros mayores (Ana María y Miguel), de Alejandro (que nos advirtió de la hecatombe), de Pepe y Begoña, Salva y Sofía, y de sus hijos. Hemos visto que la Comunidad es el cuerpo vivo de Jesucristo en la tierra.

“Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro”. (Romanos 8, 38-39).

¡Un abrazo a todos y esperamos poder vernos pronto!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Nuestro párroco Antonio José Carbonero, que se ha jugado el tipo por todos nosotros.

Javier, que ha celebrado su primer Triduo Pascual “mejor” que Matías Prats (lo digo con mucho cariño).

Todos los hermanos que han dado su vida para que pudiera llegar a nuestras casas la retransmisión en directo de los Santos Oficios.

16 de abril
ALEJANDRO GONZÁLEZ PARRILLA

¡Buenos días a todos, familia en la fe de Murcia!

Como sabéis, soy hijo de esta querida Parroquia de San Andrés – Arrixaca, donde mis padres me transmitieron la fe dentro de una Comunidad Neocatecumenal. A la edad de 20 años, en el fatídico 11-S, ingresé en el Seminario Redemptoris Mater de Macerata (Italia), pudiendo pasar también 3 años en China formándome clandestinamente para la misión evangelizadora. Desde 2010, a la espera del permiso del Obispo para irme en misión, soy párroco en Macerata.

En este tiempo, el Señor nos ha sorprendido con este virus que nos hace a todos más humildes y conscientes de que estamos en sus manos y nos empuja a fiarnos siempre más de él.  Este momento es personalmente para mí un tiempo precioso y de intimidad con el Señor. El ritmo de mis jornadas ha cambiado, pero lo que no ha cambiado es el sentido: amar. Tras rezar junto a mi compañero don Manuel, dedico las mañanas casi en su totalidad a la Cáritas parroquial. Con el Coronavirus, muchas personas no trabajan desde hace más de un mes y medio y se han quedado sin recursos para vivir,  por eso hemos potenciado la Cáritas y en esto hemos visto la presencia del Señor. Muchísimos feligreses han colaborado comprando bienes de primera necesitad para compartir con los más pobres, o bien dando donativos para poder comprar todo lo necesario. Hemos recibido en donaciones en metálico más de 3.000 €, además de todo lo que trae la gente para la Cáritas.  Con esto hemos podido sostener y ayudar a unas 60 personas, y ahí seguimos trabajando. Yo hago la compra y la llevo personalmente a las familias; esto vale también para las medicinas.

Entre otras cosas, he encontrado una gata para una señora que vive sola y necesitaba compañía… A otra le hemos regalado una televisión, etc. Hacia las 13 h, hago una hora de deporte. He trasformado el oratorio en un gimnasio particular para mantenerme en forma. A las 18:30 h, retransmitimos la misa en directo desde mi perfil de la red social Facebook.  ¡Y por si fuera poco, me he descubierto como un buen cocinero en este tiempo… Todo por supervivencia!. Por las noches, a veces rezamos el Rosario, o simplemente estamos en casa y vemos alguna película. Se reza y se hace el bien.

Espero que hayáis tenido un magnífico triduo Pascual, que me consta que la Parroquia ha estado a tope con unas retransmisiones preciosas. Cristo resucitó estando solo en el sepulcro y este año lo ha hecho en cada uno de nosotros estando en casa.

¡Un abrazo a todos y rezad por mi!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos pide que recemos por:

Las familias de su parroquia que han perdido seres queridos por el Covid-19.

Su vocación.

Que el señor llame nuevos obreros para su mies.

15 de abril
FAMILIA RUIZ CANDELA

Queridos hermanos:

Deseamos compartir con vosotros nuestra experiencia en este tiempo de confinamiento o más bien de entrega. Y decimos de entrega porque está siendo un tiempo en el que el Señor nos invita a donarnos los unos a los otros. 

En estos días hemos puesto en el salón un horario de uso de ordenador y otro de tareas de casa. Sorprendentemente, nuestros hijos respetan estos horarios y tareas sin renegar, desde el mayor a la pequeña (que pone la mesa con sumo cuidado y detalle). 

LLevamos en casa desde el jueves 12 de marzo (ya hemos superado el mes) y desde ese mismo día ha sido fundamental para poder convivir una cosa: la ORACIÓN. Resulta que rezar laudes, el ángelus, el Santo Rosario y leer la Biblia todos los días y en familia trae consigo otros preciosos regalos, dones que conceden amar, vivir en comunión. Porque por mucho que yo piense que amo a mi mujer o a mis hijos o ellos a mí o entre ellos, se trata de un amor limitado,  y, por lo tanto, débil frente al sufrimiento o la no correspondencia. Pero, hermanos, tenemos la experiencia de que esto puede ser y está siendo transformado por el Señor y es Él quien permite que se dé el perdón en mi casa y una comunión que hace posible pasar al otro sin juzgarlo. He visto cómo mis hijos se piden perdón sin tener que estar encima de ellos y he experimentado la necesidad de pedirles perdón a ellos a y a mi mujer (Cari apunta que también me pide perdón más de una vez, doy fe de ello).

Tenemos momentos para risas, peleas, enfados y desenfados; como la montaña rusa, pero a la murciana. Uno de los momentos más distendidos del día es cuando nos conectamos por internet con los hermanos de Comunidad. Mientras los niños hacen un reto que Irene les propone, los mayores hablamos un poco (algunas veces ocupan más tiempo en preparar el reto que en llevarlo a cabo). Gracias Irene.    

El Miércoles Santo preparamos en familia el Triduo Pascual, y pudimos experimentar que la Primera comunidad cristiana es la Familia: mis hijos y mi mujer, hermanos en Cristo Jesús. Celebramos los oficios de Jueves y Viernes Santo con la participación de todos. Fue un verdadero regalo ver cómo mis hijos daban su experiencia y compartían sus sufrimientos y que veían que detrás de todo estaba Dios.  

La Vigilia Pascual la vivimos en comunión con la Parroquia, con pausas para escuchar en el eco de la palabra la experiencia de mi familia y poder responder a mis hijos su «¿por qué esta noche es diferente?». El Domingo de Resurrección, pudimos recibir al Señor.

¡Cristo ha resucitado, hermanos. Verdaderamente ha resucitado!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Esta Familia, que el Señor les regale descanso y la certeza de que nos precede.

Sus familiares mayores y las personas que viven este tiempo solas en casa, que el Señor sea su compañía.

Todos los que han sufrido la pérdida de un ser querido, que el Señor les anime y les conceda esperanza.

14 de abril
FAMILIA GÓMEZ ORENES

¡Hola!

Si tuviéramos que destacar un día del confinamiento, sería sin duda la Pascua. ¡OH, NOCHE MARAVILLOSA! ¡Qué noche tan maravillosa, qué intimidad ha tenido el Señor con nosotros, que nos ha visitado y ha entrado en nuestra casa! ¡Qué diferente a cualquier otra, pero con el mismo fin: darnos la vida!

¿Quién diría que un bicho microscópico pondría al mundo entero en jaque? Y nos preguntamos: ¿sería esto necesario? Hago memoria en mi historia y veo cómo vivo con prisas en este mundo tan rápido, siempre atareado con la cabeza agachada…  Vivir para trabajar y trabajar para vivir, siempre ocupado y casi todo obras vanas. Es necesario pararse y preguntarse: ¿de dónde viene la vida? “¿No soy yo, el Señor, tu Dios?”. Shemá Israel, escucha  familia Gómez. Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas; y al prójimo como a ti mismo. ¿Es que acaso se os ha olvidado esto? El demonio siempre intenta borrarlo, y más en estas circunstancias donde  hay  que aprender a convivir con el otro. ¡En cambio, el demonio no ha podido evitar que celebremos la Pascua y hayamos podido sellar en nuestros corazones que Cristo ha vencido a la muerte! Eran las 7 h del domingo cuando despertaba. Seguramente por esa hora, se encontraban con el sepulcro vacío y con Jesucristo resucitado y tenía que comunicarlo rápidamente a sus discípulos. No pude volver a dormir; tenía que escribir esta experiencia, y es que es verdad: ¡CRISTO HA RESUCITADO Y NOS PRECEDE EN GALILEA! Nos precede en nuestros  pecados, sabe de ellos y aun así nos sigue amando. Es necesario entrar en la muerte para poder experimentar lo tantísimo que nos ama; “y por último, se me apareció a mí”.

En nuestra rutina, hay tiempo para todo: por las mañanas rezamos. Después, toca limpiar y hacer algún trabajico doméstico de esos que siempre dejas para otro día (ordenar esos cajones desastrosos, el trastero, alguna chapuzica casera…). Siempre toca también ayudar en la cocina y después siesta o relax. Algunos leen, otros tocan la guitarra, juegan a la consola, hacen ejercicio… Después de cenar vemos alguna película. A todo esto tenemos que añadirle el condimento esencial: riñas, discusiones, alguna trifulca… Pongo algunos ejemplos prácticos: “eso no se pone ahí… Si no lo sabes hacer, ¿para qué lo haces?”; “siempre me toca a mí… ¡En esta casa nadie me hace caso!”. Gracias a Dios, existe el perdón y podemos aceptarnos. A Silvia le hicieron un ERTE, los críos están de vacaciones y a mí me despidieron, pero creo que volveré a trabajar cuando se retome la actividad. El Señor provee; de eso estamos seguros.

¡CRISTO HA RESUCITADO. ALELUYA, ALELUYA!

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¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Antonio, que Dios le conceda un trabajo una vez se levante el confinamiento.

Toda su familia, que el Señor les siga regalando estar todos dentro de la Iglesia.

13 de abril
FAMILIA ZAPATA VERGARA

¡Estimados hermanos!

Nos hemos decidido a dar nuestra experiencia en clave pascual, ya que el confinamiento ha tenido lugar preparando la misma. Tengo que admitir que, antes del confinamiento, estaba inmerso en una vida jalonada por muchos faraones que me hacían vivir como un esclavo. Me llevaban en volandas las tareas de la vida: trabajo, proyectos… Si bien es cierto que lo compaginaba todo caminando con la Comunidad. Todo envuelto en una especie de tsunami sin control alguno y que arrasaba todo (resonaba internamente aquello de “no puedes servir a dos señores, porque amando a uno deprecias al otro»).

Esta situación está siendo una oportunidad increíble para volver a los primeros amores, a la radicalidad de aquello que me transmitieron mis padres desde que nací: “ Shemá Israel, Amarás al Señor tu Dios con todo tu Corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas “.  Pues eso, despojado de todo a la fuerza, me quedo sin trabajo, sin proyectos, sin libertad de movimiento… Pero ganando intimidad con el Señor, reconstruyendo las relaciones con mi mujer, con mi hijos (tantas veces olvidados por el afán de ganar dinero y de realización personal en la vida…).  Llega este tiempo Pascual en toda su autenticidad, con toda su radicalidad, así, sencilla, pobre, en pequeña comunidad compuesta por mi mujer, mis cuatro hijos, mi hermana Ana y mis sobrinos, y, por supuesto, en comunión desde el cielo con mi querido y entrañable cuñado José Ángel. Mi familia pensaba que el año pasado había sido especial con tantos acontecimientos de sufrimiento (la operación de Ana Mª o la partida de José Angel); este año más si cabe. Es Dios, por tanto, quien cumple en nosotros el Shemá con estos acontecimientos usando su misericordia porque ha visto que nosotros, por nuestra propia voluntad, no éramos capaces de parar para amarlo como él me había enseñado de pequeño.

Ha sido precioso ver cómo nuestros hijos, a parte de rezar los domingos, durante la semana han querido participar del rezo del Rosario, del Ángelus a través de videoconferencias con la abuela Lala, el abuelo Paco y su prima Raquel que los acompaña, preparando con mimo el Domingo de Ramos, participando de la celebración doméstica del lavatorio de pies en Jueves Santo, adoración de la Cruz en Viernes Santo y, por fin, de la fiesta de de las fiestas: ¡LA PASCUA! Realmente, ellos también han dejado Egipto atrás en este tiempo, renunciando en esos momentos a jugar, ver la tele y pelearse entre ellos o con nosotros, sin darse cuenta. ¡Encerrados, sí, pero libres!

¡CRISTO HA RESUCITADO. VERDADERAMENTE HA RESUCITADO!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Sus cuñados Esperanza, Pilar y Manolo, que está en primera línea de batalla contra el Covid-19.

El abuelo Paco, la abuela Lala y todos los hermanos mayores de la Parroquia.

Las viudas, los viudos y huérfanos de la Parroquia.

10 de abril
FAMILIA SILVENTE BERNAL

Pablo nos ha animado a dar nuestra experiencia en este tiempo donde parece que todos hemos desaparecido de la faz de la tierra si no fuera por las redes sociales o los medios de telecomunicación…

Hoy, Viernes Santo, lo primero extraño es el comienzo del día. Todos los años desde hace mucho tiempo, nos levantamos de madrugada para salir en la procesión de Nuestro Padre Jesús y hoy eso no ha podido ser; pero nos levantamos con la misma alegría de poder rememorar el acontecimiento más expresivo y desconcertante que jamás hemos podido escuchar y que, sin embargo, da sentido a este momento.

Un hermano de nuestra comunidad, Alejandro, párroco en Italia, comenzó a informarnos de la situación que allí se estaba viviendo y que presagiaba por lo que íbamos a pasar. Nos ayudó mucho a ser muy conscientes de obedecer y quedarnos en casa. La verdad es que Dios nos está concediendo un tiempo estupendo con la familia, ya que últimamente no era nada fácil que coincidiéramos todos en casa durante el día.

Todas las mañanas comenzamos el día con la oración, una gracia que el Señor nos regala como matrimonio y a diario, ¿por qué no decirlo?. Durante la semana se ha unido ahora Sara, que habitualmente reza por su cuenta, y nuestra hija Ana de Loreto, que es un gozo ver con qué ilusión lo hace y cómo ha aprendido a manejar la Liturgia de las horas. Además, esto ha hecho que nuestro pequeño, Pedro, que siempre le tiene marcado el paso a su hermana Ana, también quiera rezar, de forma que, si no le llamamos, se enfada. Los domingos nos juntamos para rezar; otro regalo, pues, cuando no tenía uno fútbol, el otro tenia convivencia y siempre faltaba alguien.

En casa es habitual que tengamos cada uno nuestras tareas y nadie puede “escaquearse”, así que cada mañana, antes de ponernos a trabajar, todos ordenamos la casa. Si no la hacemos, hay sanciones disciplinarias y sin recurso alguno que valga jajaja. Ana nos organiza por grupos.

Mi trabajo (abogado) está ahora prácticamente suspendido (solo veo la palabra ERTE y Real decreto). Funciono con teletrabajo y, cuando me llaman los clientes, ante el sufrimiento de lo que me cuentan, el Señor me invita a darles una palabra de esperanza. Entre semana compagino el trabajo con los deberes de los pequeños, que menuda odisea con tanta aplicación y enlace… ¡Gracias a Dios que ya están de vacaciones los profesores! El miércoles nos juntamos todos para preparar las celebraciones domesticas del Triduo Pascual y ha sido un experiencia única. ¡QUÉ GRANDE ES EL SEÑOR!

Dios nos ama y se ha entregado a sí mismo a la muerte. A pesar de cualquier situación de incertidumbre que nos pueda invadir, ¡FELIZ PASCUA A TODOS!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Los primos de Ana madre, esta pasada semana ha fallecido su tío de Valdemoro por causa del Covid 19 y la familia está pasándolo mal; no pudieron asistir al entierros sus hijos.

Los abuelos, para que en este tiempo Dios los cuide de esta pandemia.

Los se han quedado sin trabajo, para que pronto puedan recuperarlo y no caigan en él desánimo.

9 de abril
FAMILIA AYALA HERNÁNDEZ

¡Buenas a todos!

La verdad es que no sabríamos por dónde empezar con todo este lío que hay montado. Solo pensamos en las ganas de volver a ver a todos, especialmente a nuestros familiares, a nuestra Comunidad y a todos los hermanos de nuestra querida Parroquia .

En este tiempo que el Señor ha querido que vivamos, intentamos verlo con los ojos de un cristiano, como un regalo donde intentar discernir qué está intentando decirnos Dios.

La vida en casa es un jaleo con las niñas, pero a Mariló y a mí, acabado del día, podemos decir que es el jaleo que nos quita y nos da la vida. Azahara, la mayor, es la que mejor lo lleva. A pesar de todos los deberes que tiene, no pierde momento para ayudar en casa; es muy servicial y muy alegre, siempre está saltando y bailando. Mariló hija, la mediana, lo lleva un pelín peor al no poder comprender la situación por su edad; entre que no puede salir y que está su hermanita Gloria (con la que Dios ha vuelto a bendecir esta familia), está un poco pelusona de más y eso se nota a la hora de pasar día tras día en casa sin salir. Aún así, es muy amorosa y quiere mucho a su hermanita.

La verdad es que llevamos un poco de desorden en cuanto a horarios, pero este lunes volverá todo un poco más a la normalidad, pues yo, como buen currante, tengo que volver el lunes al trabajo. Dios me ha dado un tiempo valiosísimo de tranquilad y descanso junto a mi familia durante tres meses y medio nada más y nada menos. Yo le digo a mi mujer que firmaba por quedarme en casa toda la cuarentena, que no se queje jajajaja… A pesar de todo lo que está pasando, este tiempo es de estar en casa y disfrutar de este regalo que Dios nos hace de ver que nuestros planes y proyectos son vanos y que Él es quien lleva la historia. Nos vamos a quedar con muchas ganas de bautizar en esta Pascua a Gloria, pero tenemos que entrar en la voluntad de Dios y aceptar lo que Él tenga pensado.

Bueno, os deseamos una buena cuarentena dentro de lo posible y esperamos ansiosos poder veros a todos y poder abrazarnos otra vez. Muchos besos y que la paz de Jesucristo esté con todos en este tiempo, porque solo con Dios basta.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Que cuide a Simón de esta situación ahora que vuelve a trabajar.

Que el Señor consuele a otro matrimonio, hermanos en la fe de ellos, por la pérdida de su hijo.

Que el Señor les ayude a cumplir la palabra que han recibido.

8 de abril
ÁNGEL MOLINA CASALINS

¡Hermanos y amigos!

Ya sabéis que soy párroco de tres pueblos pequeños, pero donde la gente tiene la misma necesidad de Dios que en las grandes ciudades.

Esta situación me ha dejado sorprendido porque era lo último que me pensaba que podía suceder. Desde mi experiencia personal en medio de esta pandemia, puedo bendecir y dar gracias a Dios. Este tiempo me lo estoy tomando como un tiempo de retiro con Dios. Yo vivo solo y mis pueblos se han quedado desérticos. Tengo momentos de todo: momentos de alegría, momentos de esperanza, pero también tengo momentos de mucha pereza y de rutina. Momentos de alegría y esperanza porque veo que tanto la gente como yo no hemos tenido otra opción que agarrarnos a Jesucristo y solo a Él porque es el único que puede fortalecerme en esta situación. Tengo momentos también de pereza y de bajón porque mi día a día estos años ha sido un correr de un pueblo a otro, del colegio e instituto de Maristas, de ir a la Comunidad, etc. De repente, de un día para otro, te encuentras en esta realidad en la que te das cuenta de que las prisas, los agobios, el quedar bien, etc pasan realmente a un segundo plano y solo te llena lo esencial: Dios, la oración, los hermanos y la familia. 

Cada día me sorprendo más de ver cómo había gente en mis pueblos que no conocía y sin embargo me llaman al móvil para preguntarme cómo estoy y ya de paso dejan caer alguna pregunta muy profunda sobre dónde está Dios en estos momentos, de sus sufrimientos, de sus miedos y aprovecho, tranquilamente y sin prisa, para poder evangelizar, aunque sea por medio de la llamada recibida. Todos los días rezo la liturgia de las horas, celebro la eucaristía y sigo por los medios de comunicación las homilías del Papa y también las palabras de nuestro Obispo en televisión. Toco las campanas de la Parroquia para que ese sonido sea una oración al cielo y también recuerde que la Iglesia está con todos los que más sufren en este momento. Ahora, estoy leyendo el libro de “Jesús de Nazareth” del Papa Benedicto, toda una maravilla. En definitiva, estos días están siendo unos días donde Dios, por medio de la soledad y del silencio, me está dando la oportunidad de poder experimentarlo como una presencia que no me deja solo nunca.

Vuestro hermano en Cristo, Ángel.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos pide que recemos por:

Todos los conventos de vida contemplativa donde, desde el silencio y el anonimato, mantienen encendida la llama de la fe. 

Todas las familias en misión y las vocaciones sacerdotales.

Él, que Dios le sostenga y acompañe en estos momentos de aislamiento en soledad.

7 de abril
FAMILIA PINAR LÓPEZ

¡Hola a nuestra gran Parroquia! ¡Qué ganas de veros a todos, sobre todo a nuestra familia y a nuestra querida Comunidad! Aún nos preguntamos todos los días: ¿en serio estamos viviendo esto?  Aquí va un poquito de nuestra experiencia coronavírica…

Nuestro día a día es super emocionante. Somos los dos enfermeros, así que os podéis imaginar lo que estamos viviendo. La tensión con la que trabajamos ahora es máxima y al mismo tiempo no podemos dejarnos llevar por el miedo, somos los “soldados de esta batalla”, como nos llama nuestro queridísimo Tescelino, por lo que necesitamos recargar nuestras armas y empezar el día rezando laudes y dando gracias a Dios por la vida y pedirle que nos cuide como nuestro Padre y nos proteja de no contagiarnos en el hospital, sobre todo porque cuando llegamos a casa tenemos a nuestro milagrico de 9 meses queriendo abrazos y besos y que juguemos con ella.

La situación en el hospital es desoladora, hay silencio, no se oyen risas, las puertas que separan las plantas están cerradas y no vemos a los compañeros tras ellas, existe mucha tristeza y los pacientes que no son COVID-19 están también muy mal, ya que quien está medio bien se queda sin ingresar y se manda a casa, por lo que ahora tenemos una gran misión como verdaderos cristianos, tenemos que ser luz en estos momentos y tenemos que llevar alegría y paz y repetirles a nuestros compañeros y pacientes las sabias palabras de nuestro San Juan Pablo II: “¡NO TENGÁIS MIEDO!”. Hay que tener fe de que Dios está con nosotros siempre, hasta el fin del mundo.

En el hospital tenemos las mascarillas, gafas, batas y los guantes para protegernos, pero cuando salimos del hospital hay otro enemigo que combatir, que es el demonio. Gracias al Rosario que recibimos hace poco, podemos rezar y descansar de este momento que nos hace murmurar. Tenemos mucha suerte de poder vernos por las tardes con nuestra Comunidad gracias a Irene, que nos cita online;de rezar laudes con Juan y Estela; y, ahora, de poder vivir el Triduo Pascual en la Parroquia y poder decir “¡Cristo ha resucitado; verdaderamente ha resucitado!”. Nos encanta hacer videollamadas con los abuelos y los titos; María crece muy rápido y da mucha pena que se lo estén perdiendo, ya dice mamá, menea su culete cuando suena el cantajuegos en la tele, da besitos grandotes con la boca bien abierta, come salchichas y patatas asadas con sus dos dientes, hace la croqueta con su padre y ya da sus primeros pasos con su andador nuevo.

Terminamos el día y esta experiencia con los aplausos, es el momento de bailar también con la música que ponen nuestros vecinos y de seguir dando gracias a Dios de que nos vamos a la cama sabiendo que todos están bien.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Ellos y sus compañeros sanitarios, que puedan protegerse y no contagiarse.

Su familia, que sigan con salud todos, sobre todo por sus sobrinos y el que está en camino, que Dios lo cuide.

Toda la Parroquia, su Comunidad (por el padre de Doménico en especial) y por los que están en soledad y los mayores.

6 de abril
FAMILIA SOLER FERRER

¡Hola! ¡Si hace un mes nos hubieran dicho que íbamos a quedarnos en casa todo este tiempo, no lo habríamos visto posible!

Al principio, en la etapa de aceptar el confinamiento, nos preocupaban, sobre todo, nuestros hijos; el cómo iban a llevar el estar en casa, sin salir. Somos una familia bastante corretera y en ese aspecto lo notamos, pero, día tras día, la piña se ha ido amoldando a los acontecimeintos, que sabemos que vienen siempre de Dios. Por suerte, eso lo tenemos claro.

Comenzamos la jornada dando gracias por otro día, por estar sanos, por tenernos. Pedro teletrabaja hasta las 17 h, parando para comer. Yo de enfermera cuando me toca turno. Los días pasan volados… ¡Quién nos lo iba a decir! Disfrutamos el rato del Ángelus con la estampita de La Virgen de Loreto, que se la turnan, y las celebraciones domésticas las celebramos con más calma. Ya entienden que la Eucaristía en la tele es como si fuera en la iglesia de verdad. ¡Y cómo no, las conexiones con los niños de la comu por las tardes nos encantan! Podemos decir que esta cuarentena está siendo un experiencia extraordinaria, muy diferente a lo habitual, pero reconfortante en muchos aspectos.

Estamos descubriendo que es necesario vivir siendo más conscientes de los pequeños momentos que envolvían nuestros días y pasábamos por alto, siempre con el estrés y la rutina diaria a un ritmo acelerado. Darte cuenta de la madurez de tu hijo con un simple trazo de un dibujo, observarlo mientras ayuda a su hermana pequeña a levantarse cuando se ha caído jugando al pilla pilla, sentir que mi marido y yo nos volcamos cada día en hacernos más felices, poder compartir largos ratos de risas y juegos con mis hijos, darnos cuenta de lo que es realmente necesario y de lo que no, disfrutar de lo sencillo, apreciar una buena película, una receta elaborada con éxito, un bonito gesto, echar de menos, querernos más de lo que nos queríamos a nosotros mismos… Estamos aprendiendo a valorar el presente, a agradecer y a aceptar que la vida es un regalo.

¡La muerte está vencida en Jesucristo y Jesús se hace presente en nuestra historia y nos habla a través de los acontecimientos! Hoy nos invita con esta pandemia a salir de nuestro «yo» para entregarnos a los que tenemos cerca, nuestros hijos, nuestros esposos, nuestros mayores y, en general, a nuestro prójimo, para descubrir al otro y ver que ahí está nuestra salvación.

Ánimo a todos y que el Señor resucite en todos nuestros corazones. ¡Seguimos a tope!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Las embarazas, que cuide de ellas y sus bebés y que en este tiempo les conceda tranquilidad y confianza en ti.

Los que han perdido recientemente a un ser querido, que les sostenga y devuelva la alegría a sus casas.

Los enfermos, en especial los enfermos mentales, que les dé fuerzas a quienes conviven con ellos y discernimiento para poder llevarlo.

5 de abril
FAMILIA FDEZ.-DELGADO MOLINA

¡FELIZ DOMINGO DE RAMOS! Que de verdad el Señor haga su entrada gloriosa en nuestra Jerusalén -nuestra vida- y nos permita aclamarlo como Rey y Señor de todo. ¡Santo, Santo, Santo!

Dios nos está regalando un tiempo estupendo (con tensiones, como es lógico en una familia de 8). Empezamos nuestro confinamiento el jueves en el que anunciaron que el lunes ya no habría cole. Ese viernes, acordamos entre todos un horario casi monacal para toda la familia – nuestras hijas lo llaman “horario de Seminario” jajajaja. 

Luisa (que prepara los desayunos) y yo (que trabajo) nos levantamos antes, pero la casa amanece a las 8:30 h, cuando rezamos los laudes. Tras el desayuno, empiezan las tareas de la casa y las actividades del cole (¡menuda odisea esa también! Seguro que los padres nos entendéis perfectamente…). Bea madre gestiona tareas, lleva la casa y atiende a Pablete. Yo teletrabajo y, entre medias, imprimo deberes y soluciono las incidencias. A las 13:30 h, paramos y se sale al patio a tomar el sol, jugar, correr, expandirse… Algún día con aperitivo. Comemos juntos y tocan 2 h de “sagrada” siesta. Nuestro momento, todo sea dicho jajaja; Bea descansa un poco y yo… Trabajo sin ruido ¡Qué gusto! Tras la siesta, Rosario en familia; se lo turnan y encomiendan el misterio que les toca – siempre nos acordamos de la Parroquia, de la Comunidad y de todos aquellos que están enfermos; ya han fallecido tres amigos de papá. El resto de la tarde es para jugar, hacer talleres (cocina, peluquería, baile, gimnasia, pintura), o simplemente jugar. Damos gracias a Dios de que esta pandemia nos ha pillado en la casa nueva y disponemos de más espacio y del patio, que nos permite salir, jugar y respirar un poco. Los miércoles “vamos” a Misa también. Tras las duchas y la cena, rezamos juntos el Shemá y leen un rato en la cama. ¡En ese momento, empieza el verdadero descanso de los padres! 

Los sábados y domingos, los horarios se flexibilizan un poco; Eucaristía en familia, rezamos los laudes cantados (incluso con instrumentos, aunque sea Cuaresma), y cae alguna peli o serie. 

En medio de todo esto, es importante decir que mamá está trabajando en una planta de COVID-19 en la Arrixaca.  ¡Incluso ahí vemos la mano del Señor y que Él nos precede! Esta situación, entre otras, nos tiene a todos en vilo sabiendo que todo puede pasar y poniéndonos muy contentos cuando vuelve a casa. Resumiendo, el Señor nos está concediendo la comunión y poder disfrutar de estar más juntos que nunca.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Bea madre y todos los sanitarios que están en primera línea.  No solo para que los proteja del virus, sino para que el Señor les dé palabras de aliento para con los que sufren y están solos. 

Todas familias del mundo que están perdiendo sus trabajos y medios de vida; para que el Señor les sostenga y les haga sensibles a sus necesidades.

4 de abril
FAMILIA HERNÁNDEZ DE PABLOS

¡Hola a todos! Mi mujer y yo somos parroquianos de San Andrés de toda la vida; Pablo nos ha pedido que participemos en esta iniciativa y allá vamos.

En nuestra rutina estos días de Coronavirus, mantenemos el desayuno y la cena, momento donde aprovechamos para comentar cómo nos ha ido el día. Los fines de semana nos han cambiado, puesto que salíamos mucho. Un finde estamos de cuidadores de nuestros padres y eso no ha cambiado, pero el que íbamos al campo se ha convertido en el fin de semana en el que estamos más tiempo juntos encerrados en casa. Echamos mucho de menos la Eucaristía de la tarde del domingo, aliento para la semana. ¡Y cómo no, a nuestro coro parroquial, que hace que las Eucaristías de cada domingo sean más vividas y ayuden más a la oración!

Esta pandemia está haciendo que todos tengamos que luchar para vencerla. Unos, la mayoría, quedándose en casa para evitar la expansión del contagio, otros, en su puesto de trabajo en actividades esenciales. En nuestro caso, Gloria se queda en casa porque le han dado vacaciones, yo médico, acudo al hospital, donde trabajo como director gerente. Para Gloria este aislamiento le ayuda a reflexionar y vivir más intensamente la Cuaresma. Cuaresma y cuarentena tienen un origen común, el número cuarenta, cuarenta días confinados, cuarenta días de ayuno, cuarenta días de desierto. Podemos evocar este año mejor los cuarenta días de Jesús en el desierto. Yo no estoy en confinamiento. Voy al hospital y estoy pendiente todo el día de la evolución de pacientes, de las indicaciones de la Consejería de Salud y de la organización de los centros sanitarios concertados. Son días de ayuno de tantas cosas que no podemos hacer. No podemos besar, no podemos darnos la mano, no podemos abrazar, no podemos celebrar… La Iglesia nos enseña que este ayuno también de gestos nos ayuda a darnos cuenta de lo esencial, a darnos cuenta del sufrimiento que tuvo Jesús en su Pasión, un sufrimiento que lleva a la Resurrección. Este ayuno que hoy tenemos también es curativo, gracias a él evitaremos la enfermedad de este virus tan nocivo y volveremos a la vida.
¡Un abrazo a todos y nos veremos pronto por los pasillos de nuestra querida San Andrés – Arrixaca!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Sus mayores. Por la madre de Gloria y por los padres de Pedro, para que el amor de Dios les reconforte en estos tiempos tan difíciles.

Que Dios les dé fuerza para que puedan seguir ayudando a sus padres.

3 de abril
FAMILIA CARAVACA CONSUEGRA

¡Hola a todos! Dicen que nada será igual después del confinamiento… Nosotros comenzamos siendo dos, mi marido y yo lo acabaremos con nuestro primer hijo, Lucas, que llegó el 25 de marzo dándonos una alegría inmensa en esta situación de caos mundial.

La verdad es que cuando estábamos los dos solos pensábamos que iba a ser duro y que se nos iba a caer la casa encima, pero para nada fue así. Los días iban pasando y sinceramente y sin ninguna vergüenza lo digo: nos sentíamos enamorados y felices de poder estar juntos disfrutando el uno del otro. Hemos ido haciendo las labores de casa, ejercicio, viendo películas y series… También ayudándonos el uno al otro en lo que nos hiciera falta porque a José lo operaron hace poco de la espalda y yo estaba muy gordita ya… Yo le ponía los calcetines y él me daba masajes en mis pies y manos hinchadas (creo que yo salía ganando jajajaja).

Esperábamos el nacimiento de nuestro hijo de un instante a otro con un poco de miedo e incertidumbre debido a las circunstancias y lo que nos podíamos encontrar en el hospital. Al fin, después de más de 20 horas que terminaron en cesárea, pudimos conocer a Lucas. Mientras sacaban a mi hijo pensaba: en medio de esta situación de oscuridad y muerte, aquí se encuentra Dios dando vida. Eso me llenaba de fuerza y me recordaba el tiempo de Cuaresma y la llegada de la Pascua de resurrección.

Ahora ya estamos en casa adaptándonos a esta nueva etapa. Sinceramente, ni el parto, ni la recuperación, ni todo en general podemos decir que esté siendo de color de rosas. Echamos de menos a la familia y a nuestra gente. Nadie ha podido venir a vernos ni a conocer al crío, pero sí que se nos está haciendo mucho más fácil gracias a la oración, comenzando todas las mañanas con los laudes, dispuestos a vivir el día conforme a la voluntad de Dios. También rezamos el Ángelus y el Rosario (a veces…). No podemos olvidarnos de todas las personas que sabemos que han y siguen  rezando por nosotros; tenemos una Comunidad maravillosa que permanece unida en la oración pese a la distancia.

La incertidumbre económica con respecto al trabajo nos preocupa un poco, aún así nos tranquiliza la experiencia de que Dios nunca nos ha abandonado y siempre sus planes han sido mejores que nuestros  proyectos. En definitiva, estamos en casa siendo uno más en la familia y contentos por todo lo que el Señor nos regala.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Que Rita se recupere pronto y proteja a los 3 en sus salidas al médico o cosas necesarias.

Todos sus familiares y amigos, para que el Señor los proteja, estén tranquilos y dé paciencia a los que tienen hijos.

Todas las personas que están dando la vida, los afectados y los que están muriendo.

2 de abril
CARMEN ROMERO CABALLERO

Hello! Voy a intentar resumir… Desde hacía dos meses me encontraba viviendo en Londres como Au Pair (niñera interna) para una familia encantadora. En mis planes estaba quedarme hasta julio y vivir la enriquecedora experiencia allí, pero estos no eran los de Dios.

A la vista de los acontecimientos en España y tras haber decretado el Estado de Alarma, decidí volver, ya que podía augurarse lo mismo para Inglaterra y yo quería vivir todo esto cerca (dentro de lo posible) de mi familia. En ese tiempo en el que aquí llevabais una semana de confinamiento y yo me volvía, mi jefe comenzó a dar todos los síntomas y yo estaba muy preocupada por si había sido contagiada y no podía volver a nuestro país, además de la incertidumbre que había con los vuelos y las cancelaciones. Con todo este abrumador panorama de incertidumbre y tensión, solo pude hacer una cosa: REZAR. Y como soy así de histérica, puse a todo el mundo a rezar para que pudiese volver «salva» (ahora leeréis por qué no «sana y salva» jajaja). El Señor me dio mucha paz antes de volver, aún cuando supe que para no poner en juego la salud de mi familia, me tenía que aislar en un apartamento yo sola (con lo miedica que soy…). Una vez llegué, empecé a sentir los primeros síntomas y, pasados dos días, mi jefe me confirmó su positivo en COVID-19. Ahí el Señor ha estado muy fuerte conmigo porque no he tenido miedo del virus en ningún momento; me bastaba saber que no contagiaría a nadie mientras me mantuviese en estricto aislamiento.

Mi experiencia teniendo aparentemente el virus, aunque sea un hecho aún sin confirmar pues han decidido no hacerme la prueba, puedo decir que no ha sido más que una gripe para mí con síntomas diferentes, pero nada que no pudiese soportar. Todo vivido en soledad, pero sintiéndome acompañada y consolada por Dios cuando más frustrada o sola me he visto. Actualmente, mi estado es muy bueno, sobre todo estoy en paz y, aunque por momentos la soledad me sobrepase y crea que me estoy volviendo loca o hable con los cojines, intento establecerme pequeñas tareas para no desesperarme como cocinar, comer, limpiar, comer, dibujar, comer, hacer videollamadas, rezar con mi familia o mi comunidad (¿he dicho comer?)… Pero sobre todo aprendiendo a estar a solas con mis pensamientos, cosa que en mi casa, como leísteis en el testimonio de ayer, a veces es difícil jajajaja.

He notado cómo me han ido sosteniendo las oraciones de mi Comunidad y mi familia, al igual que la Virgen, intercediendo para que pudiera llegar hasta aquí, con o sin virus, pero al fin en casa: mi Murcia querida ♥️.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos pide que recemos por:

Los que están viviendo esta situación en soledad, para que se sientan acompañados por Él.

1 de abril
FAMILIA ROMERO CABALLERO

Esta vesania nos ha pillado a casi a todos juntos, menos a nuestra hija Carmen, que está aislada en un apartamento porque trabajaba en Londres antes de conseguir volver. Esperamos y confiamos en que pronto venga con nosotros. Nuestra situación es algo diferente porque somos 9 adultos confinados y a cada uno le ha pillado en un momento concreto de su historia, pero lo que está claro para todos es que esto es “un hablar de Dios” y, si Dios habla, nuestra familia ha de detenerse y ver qué nos quiere decir. Estamos descubriendo que es un tiempo de intimidad con el Señor. Incluso los que estaban más alejados están abriendo el oído a Dios. Él nos está enseñando más que nunca a ayudar al otro a llevar su cruz cuando le flaquean las fuerzas porque hemos tenido momentos de todo, sobre todo de mucha angustia con Carmen en Londres, pero nos hemos dirigido en bloque a pedir el auxilio y la protección de la Virgen; ya se sabe, familia que reza unida jamás será vencida. También inquietud por otro hijo, expuesto todos los días en el supermercado. La tensión que trae a casa es muy fuerte, pero estamos contentos de que esté comprometido con su tarea.

Según mi marido, esta situación nos hace reflexionar sobre la fragilidad de nuestros proyectos. Como dijo el Papa, «Señor, que se hunde la barca…» y Dios parece que está durmiendo, pero no. Esta situación nos hace estar más convencidos de lo necesario que es estar unidos a Él.

En nuestra rutina, nos turnamos para salir a comprar (comemos muuucho). Hemos hecho ya todo tipo de bizcochos… Ya los iréis probando en los ágapes. Lo mejor del día es cuando llegan los juegos por la noche: risk, rummy, continental… Y hay quien se está haciendo de oro con el póker… ahí lo dejo. Lo peor de no tener más metros cuadrados es cuando alguno tiene escape de metano… ¡El virus no sé, pero esto es mortal! Para mí, ningún día es igual. Las discusiones son distintas, los que nos peleamos vamos turnando, las bromas se están agudizando… También nos esforzamos en hacer distinto el domingo: después de rezar juntos (esto es una GRACIA, pues también está Carmen por videoconferencia), preparamos un buen aperitivo. Les he pedido a mis dos mayores que os hablen directamente:

Pepe: es un buen momento para pararse a pensar, pues la rutina me tenía atrapado. Dios me está regalando un tiempo para disfrutar de mi familia y unirme más a ella, ya que estaba bastante alejado.

Natalia: mi vida ha dado un vuelco. Cristian y yo nos casábamos en junio y nos vemos obligados a aplazar la boda, y encima no podemos vernos. Era tanta ilusión, nervios y ganas de que llegara el gran día, que ahora está siendo muy difícil. Me vi en la necesidad de que Dios me consolara y me diera una respuesta… Y lo ha hecho. Ahora veo la cuarentena como un tiempo de reflexión, de convivencia y de agradecimiento por tener una familia numerosa, un techo y salud. Empiezo a valorar las pequeñas cosas y veo que cosas como el dinero no son lo más importante. Es verdad que, aunque tengamos momentos de desesperación, el Señor nos sostiene.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Que ahora más que nunca les conceda paciencia y humildad.

Carmen, que la conforte en la soledad.

La boda de Cristian y Natalia, que sea la voluntad del Señor.

31 de marzo
CÁRITAS PARROQUIAL
SAN ANDRÉS ARRIXACA

Estos días os estamos haciendo llegar la experiencia de la cuarentena desde todos los puntos de vista: familias con hijos, familias sin hijos, sacerdotes, familias con enfermos de Coronavirus, ancianos, gente que vive sola, etc. Nos están preparando el testimonio incluso familias que han tenido hijos en plena cuarentena. En cambio, hoy tenemos un testimonio muy fuerte. Pertenece a nuestro equipo de Cáritas Parroquial San Andrés – Santa Mª Arrixaca. Una de las voluntarias nos hace llegar un resumen de las cosas tan tan fuertes que están viviendo estos días:

A ver si soy capaz de trasmitir mi experiencia de estos días en nuestra Cáritas Parroquial. Estoy feliz de poder ayudar algo, pero la sensación de impotencia a veces nos supera. Los que tenemos casa, familia, una Comunidad a nuestro lado, tenemos fe en el Señor, la ayuda infinita de la oración, la comunión con toda la Iglesia, tenemos comida (mucha o poca)… Si en esas condiciones a veces nos cansamos de estar en esta situación y añoramos «la vida normal», imaginaos cómo están los que no tienen NADA; ni casa, ni trabajo, ni dinero con qué comprar lo mínimo… Pues justo esto es lo que estamos viendo estos días.

Ayer, lunes, debía ser únicamente día de acogida de nuevos participantes (el reparto se hace los miércoles). Sin embargo, vinieron 15 personas sin techo, muertos de hambre y con frío. Compramos pan, queso, magdalenas, chocolate, etc. Les preparamos bolsas con todo esto y con leche, atún, galletas… Encima estamos viniendo los justos a atender para que sea más seguro y que la Cáritas pueda seguir funcionando en caso de que caigamos enfermos los que ahora estamos. ¡Con todo esto… Menuda tarde! Tuvimos incluso que salir a comprar más, pues se nos rompieron por completo las cifras que habitualmente manejamos. La sensación de impotencia era tremenda… No hay más sitio en los albergues y llegan aquí como último recurso sin saber ya qué hacer. A pesar de esto, seguiremos haciendo lo que podamos mientras podamos y Dios quiera.

En cambio, tengo otra sensación más que también quiero compartir. Además del repique de campanas de las 12 h para el Ángelus, el Señor me ha concedido ver que ahora mismo somos la única luz encendida en nuestra queridísima Parroquia. Aunque sea 4 o 5 horas a la semana, es lo primero que hacemos al llegar, encender la luz, sabiendo que somos vuestras manos, que os representamos a todos. Porque nosotros somos siervos inútiles y hemos hecho lo que se nos había pedido.

¡Ánimo y la paz con todos!

Desde la Parroquia, hacemos una llamamiento a todos los que estáis leyendo esto. Como muchos sabéis, nos encontramos en un barrio multicultural, con mucha inmigración y pobreza. Los medios de los que disponemos son pocos y la gente que viene en busca de ayuda es mucha; y en esta situación más aún. Os pedimos que nos ayudéis con lo que podáis y que os hagáis eco de esta petición para llegar a más gente. La cuenta corriente de nuestra Cáritas Parroquial es: ES71 2038 3053 2860 0008 3657 (Bankia). ¡Que Dios os lo pague!

La petición de hoy es en exclusiva por nuestra Cáritas Parroquial y los que la llevan adelante a pesar de tan complicada situación.

30 de marzo
FAMILIA GÓMEZ MARTÍNEZ

Nuestro día comienza con el rezo de los Laudes, gracias al servicio que ofrecen Juan y Estela. Nuestras hijas, Aurora y Rocío, no dan tregua. Una vez que se despiertan, hay que darlo todo con ellas. David ‘teletrabaja’, pues los medios de comunicación están dentro de las actividades esenciales que ha decretado el Gobierno, mientras que yo, la mami, he cerrado temporalmente la clínica dental por el estado de alarma. Paso la mayor parte del tiempo con las niñas: jugar, bailar, saltar, leer cuentos, hacer manualidades… Son las reinas de la casa y David tiene que moverse a cada rato con su portátil (del salón a la habitación, de la cocina al balcón) en función de lo que ellas hagan, pues nuestro piso no es muy grande. A veces subimos a la terraza del edificio con las crías a estirar las piernas, hacer pompas de jabón y jugar al escondite. A las 17:30 h, vemos a los niños de nuestra Comunidad por Zoom, gracias a la iniciativa de nuestra didáscala Irene Castañón. Sobre las 18 h nos conectamos con mi familia y nos reímos un montón. A veces, nos disfrazamos para hacer la conversación más amena. Mis hermanos viven cerca y entre todos nos ayudamos con la compra para salir lo mínimo posible. Por la tarde, bañamos a las niñas y las acostamos, tras contarle a Aurora cuentos como el de los Tres Cerditos y el Lobo (su preferido) y otros que nos inventamos. Está muy feliz en su casa y ha desarrollado una ‘habilidad’ que el ser humano tiene desde los tiempos de Adán: ¡Culpar a los demás de sus pifias! Cuando la lía, no tarda en echarle el muerto a su hermana pequeña. A Rocío, por su parte, le ha salido su primer diente. El día finaliza con el rezo del Santo Rosario, que a veces es nuestro mejor ‘somnífero’.

El Señor nos está regalando llevar el confinamiento bastante mejor de lo que esperábamos. Valoramos mucho estar los cuatro juntos todo el rato, algo que por motivos laborales no es habitual en la vida normal.  Echamos mucho de menos a nuestra familia y la Comunidad. Otra preocupación que tenemos es mi clínica, pues hay que hacer frente a los mismos gastos con cero ingresos y no somos optimistas con que las autoridades vayan a ayudar mucho a los autónomos…

Estas próximas semanas lo vamos a pasar mal porque viene la Semana Santa. Los dos somos cofrades de toda la vida y este año será diferente, sobre todo el Lunes Santo, pues soy sanantolinera de pura cepa y nazarena del Perdón. Principalmente, añoraremos vivir el Triduo Pascual junto a nuestra Comunidad. No obstante, vivimos un periodo de gracia después de nuestra inolvidable peregrinación a Loreto, en la que pudimos descansar en el Señor y en su Madre, la Virgen María. Dios es nuestro padre y Él pilota nuestra vida. Tenemos el pleno convencimiento de que todo pasará y allí quedará Cristo Triunfante. ¡Viva el Señor!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Ellos cuatro, que permanezcan siempre juntos dentro de la Iglesia, y por sus familias.

La 4ª Comunidad de San Andrés-Arrixaca, especialmente por los niños, el hermano Tescelino María y por toda la Parroquia.

Los que más van a sufrir los efectos económicos de la crisis, especialmente los trabajadores y los autónomos.

29 de marzo
FAMILIA MARTÍNEZ CIFUENTES

¡Hola a todos, amigos virtuales!

Me ha tocado a mí hablaros de cómo las personas mayores estamos viviendo esta situación… ¡Aquí va y con mucho gusto!

Por la disposición que tengo, no salía mucho a la calle y menos con el tiempo que hacía últimamente. En mi día a día, lo primero que hago después del ritual de pastillas que tomo (que es todo un arte, ojo) es rezar los Laudes. Más tarde, no me olvido del Ángelus y también ahora he añadido la Tercia a mi itinerario de rezos. Por las tardes, llevo siempre conmigo el Rosario y cuando puedo sigo a través de la televisión las misas, actos y demás eventos religiosos. A través de la oración y del teléfono estoy en contacto y al tanto de mis hermanos de Comunidad, lo cual hace mi día a día más llevadero.

Me dirijo ahora a todos los ancianos. Yo voy a cumplir en mayo 88 años y, ante el dolor de esta epidemia que estamos sufriendo el mundo entero, os animo a que no perdáis la esperanza, pues Dios y la Virgen Santísima son quienes tienen la solución y nos ayudarán a salir de esta a través de los sanitarios e investigadores. Todos los de mi quinta aquí en España hemos pasado la Guerra Civil y, los que entonces éramos niños ahora somos mayores y nos toca salir al encuentro de esta batalla a luchar con las armas que tenemos. Dios es nuestro padre y la cruz de Jesucristo no pesa, sino que libera. ¿Y qué nos pesa? Pues nuestros pecados… La Virgen es nuestra madre, lo es la Iglesia, por tanto, os pido a los que estáis en casa, residencias o en cualquier otro sitio que recéis y no soltéis el Rosario.

El Señor se ha fijado en nosotros para que todos los gobiernos lo escuchen y se olviden del aborto y de la eutanasia; la vida es de Dios y nosotros somos sus hijos y quiere lo mejor para todos. Esa es nuestra fuerza porque físicamente no tenemos fuerza, ya que nuestro cuerpo se está deteriorando cada día, pero el Espíritu Santo nos dará la fuerza que necesitamos a todos.

¡Jóvenes… Cuidad a vuestros mayores, visitadles, abrazadles y besadles! Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Que nunca se vaya nadie y os lamentéis de no haberle dicho lo que le queréis. Pensamos que siempre vamos a estar y un día… Ya no es así. ¡Por lo tanto, cuando acabe esta pandemia, la primera salida tiene que ser a dar un buen achuchón a los de pelo blanco (al que le quede pelo…)!

¡Mucho ánimo y esperanza para todos!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos pide que recemos por:

Todas las personas que están ayudando a los demás y exponiendo su vida.

Sus nietos e hijos, para que, ahora que están en su hogar (antes era casa), recapaciten cada uno sobre dónde se encuentran en esta situación y que la Virgen María les dé la respuesta como en las Bodas de Canaán a los que servían el vino («haced lo que Él os diga»).

28 de marzo
FAMILIA LÓPEZ VIGUERAS

¡Hola a todos! Os voy a contar nuestra experiencia. Para nuestra familia, este tiempo está resultando ser un gran reto, ya que nos gusta poco estar en casa y siempre estamos en parques, con la familia, amigos… Esta situación está siendo un poquico dura, el piso se nos queda pequeño, aunque no nos podemos quejar porque estamos todos bien. Mis hijas llevan su día a día distraídas, todo el día ocupadas. Fátima, la mayor, se entretiene con todo: lo mismo te hace un concierto cantando y bailando que te monta una galería de cuadros. Además, ella está feliz con sus cuentos porque está aprendiendo a leer. Echa de menos el cole y a sus amigos. Alba, la mediana, es un terremoto y, aunque disfruta de sus hermanos y de jugar mucho, lo que más le gusta es destrozar la casa y hacer de sus travesuras (ya le podría haber dado por cantar también…). Todos los días me dice que se ha ido el bicho y que ya podemos irnos… ¡Menudo bicho bonico que es ella, no es lista ni ná! Está en una edad difícil de controlar, pero con el tiempo (con mucho), piensas en que te ha pintado la pared y te ríes. Jesusito, el peque, es muy bueno, pero está todo el día gateando y no podemos quitarle el ojo.

Jesús padre va todos los días a trabajar a desinfectar las zonas. Para él no hay cuarentena, aunque gracias a Dios va bien protegido y todas las tardes está en casa; por fin podemos disfrutar de él un poco más. Esta es una «ventaja» del coronavirus. Para mí, la mami, los días más complicados son los que veo noticias y cosas relacionadas con el virus y me invade la angustia, así que ahora veo lo justo. Hay días mejores y peores en los que solo queremos que pase esta locura.

Resulta que nuestros planes no son los de Dios. La semana pasada nos íbamos a Londres a desconectar de rutina, de trabajo, de niños y en lugar de eso… Toma tres tazas jajajaja. Pero la vida es así y no podemos tirar la toalla. También hacemos videollamadas y estamos en contacto con las personas que queremos y eso nos está enseñando a valorar todo lo bueno que tenemos alrededor. Nos acordamos y rezamos juntos también por nuestras personas más vulnerables y que están más solas: nuestros abuelos.

El día termina con aplausos y para mí no deja de ser súper emocionante ver a toda la gente en los balcones. Al final, con lo que nos tenemos que quedar es con esos momentos de flaqueza donde podemos encontrarnos con el Señor de tú a tú. Nosotros tenemos los arcoiris que hemos pintado en las ventanas porque después de esta tormenta llegará el arcoiris… ¡Después de la oscuridad, habrá luz!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Sus familias, sus padres (que trabajan) y hermanos, que el Señor les proteja y dé paciencia.

Sus ancianos, tíos y personas de riesgo que tienen a su alrededor.

Su Comunidad, que el Señor esté con cada uno de ellos y sus familias.

27 de marzo
FAMILIA MARTÍNEZ MARTÍNEZ

¡Hola, un saludo a todos desde el seno de nuestro hogar! Queremos contaros cómo es nuestro día a día en este tiempo.

Quizás hemos aprendido a vivir el HOY, el presente, hemos visto cómo el mundo se detenía a nuestro alrededor, se paraba el tiempo, las niñas dejaron de ir al colegio, Mari Carmen dejó de trabajar, dejamos de ir a la Parroquia, nos quedamos en casa y los primeros días al despertar pensabas que había sido una pesadilla, pero te encontrabas con la dura realidad: el numero de fallecidos que va en ascenso cada día. Se cumplían los tristes pronósticos que nuestro hermano de Comunidad sacerdote en Italia, Alejandro, nos anticipaba: esto era algo más duro de lo que se anunciaba por televisión.

Yo no he podido quedarme en casa. He tenido que trabajar desde mi servicio, ayudando y auxiliando a las personas más desfavorecidas, colaborando en la creación de un recurso para la gente sin hogar en el valle o llevando alimentos a personas en grave dificultad, una labor estupenda. Lo difícil es llevar los guantes y la mascarilla todo el horario laboral o luego el volver a casa, pues se te genera el miedo de poder haber contraído el virus, lo que implica un ritual de lavar y desinfectar todos los objetos y toda la ropa cada día.

El Señor nos está regalando un tiempo de “estar” de “convivir” con nuestras hijas en casa sin salir, nada más que para comprar cuando es necesario o al trabajo; tenemos tiempo para muchas cosas que antes a penas podíamos con tantos horarios, tantas actividades extraescolares, etc. Estamos poniendo al día toda la casa y creo que también nuestra forma de vivir.

Intentamos llevar un horario: levantarnos, rezar, las chicas estudian (el colegio les manda tareas, o bien tienen clases online; el otro día hablé con su profesor y decía que están más atentas ahora que en clase). También tienen contacto con sus amigas a través de las redes sociales; el otro día oía a mi hija diciéndole a su amiga «cuando se termine el mundo, nos vemos». También procuramos hacer ejercicio, bien sean tablas de gimnasia, clases de zumba… Sí es verdad que a las niñas se les hace un poco largo tanto tiempo encerradas. Todas quieren salir a pasear al perro (cosa que antes no querían, ejem ejem…), pero no las dejo, lo saco yo por precaución.

En este tiempo estamos teniendo más contacto con la oración: los laudes por las mañanas y toda la familia juntos rezamos el Ángelus, el Rosario todas las noches y proclamamos un capítulo de la Escritura en voz alta. También participamos de la Eucaristía por televisión y tomamos la Comunión Espiritual. En esas cosas vemos que el Señor nos acompaña cada día, que no nos deja solos, que en nuestra familia se da la Iglesia Doméstica, la verdadera célula de la sociedad.

No cabe duda de que está siendo una Cuaresma distinta, un verdadero tiempo de desierto, de reflexión, de conversión y también nuestra oración es quizás más profunda. ¡Hay tanto por lo que pedir…! En estos momentos quizás nuestro mayor tesoro es aferrarnos a nuestra fe, a la misericordia de Dios y al corazón inmaculado de María; y desear que Cristo resucite este año en la Santa Noche de la Pascua y nos libere del miedo y de la muerte. Estoy seguro de que el Señor sacará de este gran mal muchos bienes.

¡ÁNIMO HERMANOS Y LA PAZ CON TODOS. PRONTO NOS VEMOS!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Todos los que tienen que salir de casa, que el Señor los preserve y les guarde la salud para poder trabajar por los demás.

Todos nuestros mayores, padres, suegros, hermanos mayores en la fe, que el Señor los cuide en este tiempo.

Su familia y todas las familias, que el Señor les dé paciencia y puedan vivir como la Sagrada Familia: en humildad, sencillez y alabanza.

26 de marzo
FAMILIA LÓPEZ MÁRMOL

¡Hola a todos! Bueno, nuestro día a día es ir con mucho cuidado de cumplir las medidas de seguridad y rezar. En nuestra familia somos seis: mi marido, dos hijos que no están en casa, mi madre, mi tía y yo. Antes del coronavirus, el día a día ya nos llevaba bastante trabajo, pues mi tía Ángela tiene 99 años (con sus muchos achaques) y sufre demencia. Mi madre, Dolores, tiene 87 y está también postrada en cama a consecuencia de un ictus. Dependen de nosotros para todo: hay que asearlas, darles de comer y beber, medicación, cambiarlas de posición, etc; vamos, que los días los teníamos y tenemos completos y no nos aburrimos ni en estas. Ellas no son conscientes de lo que está pasando y están tan felices y regalándonos sonrisas cada mañana. 

Uno de nuestros hijos es enfermero. Trabaja en la UCI y nos acaba de contar que tenía a cuatro pacientes con el virus para intubar. Esto sí que nos tiene en continua preocupación por el miedo a que se contagie, pero la Virgen le protege y encontramos mucho consuelo en Ella.

Yo sé que el Señor no se equivoca NUNCA porque, cada vez que nos ha mandado un acontecimiento de esos que ponen tu vida patas arriba, después hemos visto que todo ha sido para bien. Por eso, pienso que si ha permitido que se pare el mundo con esta pandemia y ponernos a todos a pensar, será para nuestro bien con toda certeza. A nosotros esta situación nos ha quitado el estrés y las prisas. Estamos tomándonos las cosas con más calma y rezando más que nunca, más unidos entre nosotros, a Dios y a nuestra Comunidad, con la que quedamos a través de una aplicación para rezar cada día juntos a pesar de la distancia. En este tiempo de Cuaresma, vemos que el Señor quiere que lo tengamos más presente.

Pensamos mucho en esas familias con tantos niños y pedimos el Espíritu Santo para que puedan lidiar con esta situación de confinamiento con ellos; también de las familias que cuidan enfermos o personas muy mayores, como nosotros. A pesar de que antes de todo esto ya tuviéramos una situación curiosa en casa, el hecho de añadir que no podemos salir hace que muchas veces se nos acabe la paciencia y tengamos nuestros momentos tensos, pero al final Jesucristo vence y tiramos para adelante. Aunque, la verdad sea dicha… Yo no tiro más adelante de la puerta de mi casa, que me da mucho miedo… La compra la hace mi marido (y muy mal, por cierto, porque le hago una lista y no sé para qué). ¡Si se infecta alguien que sea él (jejeje), que está más fuerte que yo! Os dejamos una foto en la que se ha querido poner la chacha.

¡Un abrazo, majos… Qué bonicos que sois todos!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Todo el personal sanitario, que el Señor los cuide y proteja.

Su familia, especialmente por sus hijos, y su matrimonio, que el Señor esté siempre con ellos.

La Parroquia de San Andrés – Arrixaca, sus familias, el párroco y los catequistas, que el Señor les envíe el Espíritu Santo.

25 de marzo
FAMILIA ROCA SALAS

Son las diez de la noche y nos disponemos a escribir esta breve experiencia una vez que el día está casi acabado. Como todos estos días, a pesar de la dificultad, el Señor se está manifestando en medio de nuestra casa porque nos hemos encontrado con una realidad totalmente diferente a la que estábamos acostumbrados y, sin embargo, estamos viviendo en paz. 

En esta nueva situación, se están dando frutos que sabemos que no proceden de nosotros; el Espíritu Santo hace posible cosas que para nosotros son imposibles. Os hablamos de la paciencia con la que estamos tratando a nuestros hijos, de la capacidad de entretenerlos que nos está regalando y de la comunión que como matrimonio estamos teniendo. En definitiva, esta situación de encierro nos está permitiendo salir, pero… ¡SALIR DE NOSOTROS MISMOS!

También vemos frutos en nuestros hijos. Las niñas están disfrutando más que nunca de estar juntas, están viviendo como una gracia ser una familia numerosa; ¡Y Pablete pequeño incluso está durmiendo mejor!

Como podéis imaginar, no todo el monte es orégano. También estamos pasando momentos de dificultad por las tensiones del día, por el trabajo, porque a veces flaquean las fuerzas y la paciencia. No tenemos la vacuna para el coronavirus pero sí para estas situaciones: sabemos que es pedirnos perdón.

Además, nos falta la presencia de la familia y muy especialmente de las abuelas. Nosotros en particular acusamos mucho no ver a nuestros hermanos de Comunidad. Menos mal que nuestra didáscala ha ideado una rutina de juegos con los que nos conectamos cada día, los niños se ven entre ellos y los mayores también.

La oración está siendo el sustento de la familia. Vivimos la eucaristía y todos los días rezamos el rosario. Las niñas participan de una manera activa y se turnan cada día para “llevarlo”, incluso nuestra hija Paloma, que es un manojo de nervios. Aprovechamos para deciros que si tenéis alguna intención especial nos lo digáis y la ofreceremos el día que ella lo dirija, porque estamos convencidos de que esa oración va directa al cielo.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Por Pablo padre, para que Dios lo cuide cada día en el trabajo y Cristina madre, para que siga manteniendo el buen ánimo.

Por todos aquellos que tienen que acudir a trabajar en estos días, para que Dios los proteja de este virus.

Por los hermanos de la 8ª Comunidad, que aunque no se ha presentado todavía ni ha podido empezar a caminar, pidamos a Dios que no apague la pequeña llama que ha encendido en su corazón.

24 de marzo
FAMILIA INIESTA LÓPEZ

¿Que cómo estamos viviendo esta situación tan nueva, inimaginable y excepcional? Pues… La verdad es que no lo sabemos. No hay una palabra que recoja esta sensación que hasta ahora nunca habíamos sentido. Lo que sí sabemos es que “miedo” no sería la palabra. Detrás de esta nueva manera de vivir sabemos que está la mano de Dios. En el Evangelio del domingo pasado, aparece Cristo, que pasa por delante de un ciego de nacimiento y, tomando Él la iniciativa, le unta de barro sus ojos y le devuelve la vista. En nosotros está siempre presente la certeza de que Dios toma la iniciativa en nuestras vidas porque se compadece de nosotros. Esta pandemia es un “barro masivo” que viene en ayuda de todos. Cada uno de nosotros tendríamos que parar más a menudo para descubrir nuestras cegueras. Esta pandemia nos ha parado a todos a la fuerza y todos, cada uno a su escala, debemos preguntarnos: Señor, ¿de qué ceguera quieres curarme? 

Es para nosotros un momento de gracia, de intensificar la oración sin el estrés del reloj y el calendario. Nos levantamos temprano para rezar los laudes, que ahora son virtuales y con los hermanos: nosotros no os vemos, pero sabemos que estáis y es reconfortante. Si no se nos pasa, porque el tiempo pasa rápido y el teletrabajo es agotador cuando “lo tele-“ no funciona bien , rezamos el Ángelus, luego la Santa Misa (¡cuánto echamos de menos comulgar!)… Estamos rezando más que nunca porque es momento de escuchar a Dios con humildad y escuchar al otro y, por qué no, de cambiar malas costumbres. 

Dios todo lo hace nuevo: nunca nos habríamos puesto a grabar vídeos haciendo el tonto para que los peques de la familia se rían, nunca hemos hablado tanto con la familia, nunca hemos preguntado tantas veces a los demás que cómo se encuentran… Dios todo lo está haciendo ya nuevo. 

Y lo que también tenemos claro es que “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”: nosotros obedeceremos a nuestros gobernantes y nos quedaremos en casa.

Sin embargo, el no salir hace muy difíciles las cosas cuando te llaman porque una ambulancia viene a por tus padres por síntomas de Coronavirus; 81 años y Coronavirus es una mala mezcla. A pesar de esto, tú no puedes estar con ellos lo que querrías porque puedes ser mortal para ellos. Están los dos bien, pero una semana de ingreso con muchas dificultades para verlo es difícil de pasarla. Por cierto, dieron negativo en Coronavirus, aunque la neumonía sí afloró. Ya están en casa.

Y hablando de casa, solo salimos de casa para trasladarnos a la terraza a las 20 h y comprobar que nada más que aplaudimos nosotros la mayoría de los días. Eso sí, por aquí les gusta mucho poner música y cantar, pero aplaudir, poco. Un abrazo a todos y mucho ánimo.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Por la salud de nuestras familias y de todos los miembros de la Parroquia, muy especialmente los que son más mayores, para que todos estemos bajo el manto misericordioso y protector del Padre y la Madre.

Por toda la Humanidad. Ábrenos, Padre, los ojos, para que sepamos identificar nuestras cegueras y Tú, por la intercesión de la Virgen María, tengas a bien sanarnos.

 

 

23 de marzo
DAVID ÁLVAREZ DE LA CAMPA PINAR

David, sacerdote en Mazarrón, es hijo de esta Parroquia y ha querido contarnos su experiencia:

Aunque no tengo hijos carnales, sí tengo hijos espirituales y quisiera dar mi experiencia de estos días de confinamiento. Desde Mazarrón, todos los días pedimos por todos. Tenemos la suerte de tener una capilla en el centro parroquial donde residimos el párroco y yo. Mediante el Facebook, conectamos desde esa capilla a las 12 h y rezamos el Ángelus, seguidamente el Santo Rosario y luego hasta las 13 h leemos la Biblia en voz alta para que la gente en sus casas lo escuchen. Por la tarde, a las 19 h volvemos a conectar desde la capilla, rezamos Vísperas con Exposición del Santísimo, se hace la reserva del Santisimo y seguidamente la Eucaristía. Al finalizar, conectamos un altavoz, suena el Himno Nacional de España y luego el Himno a la Patrona nuestra, la Purísima Concepción.  Son días fuertes, días de Cuaresma, donde el Señor este año ha querido que de este modo podamos encontrarnos con Él. Se me viene a la mente la escritura que dice: «Al ir iba llorando y al volver vuelve cantando». Que este tiempo nos sirva de un encuentro profundo con el Señor. Desde aquí, pido por vosotros y por la parroquia de San Andrés y Santa María de la Arrixaca a la Purísima Concepción, ella, que evito aquí en Mazarrón una invasión de piratas Berberiscos, que acabe pronto con esta invasión.

Desde Mazarrón un abrazo y ánimo a todos.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos pide que recemos por:

Los que están ayudando a los enfermos, que el Señor les dé fuerza y ayuda en su misión.

Los ancianos que están solos en sus casas, que el Señor les ayude y dé salud y fuerza en esta pandemia.

22 de marzo
FAMILIA OLMOS CEREZO

¡Seguimos luchando contra la epidemia desde casa! Dentro de la tristeza y nerviosismo del momento, intentamos llevarlo lo mejor posible intentando que la alegría no desaparezca. Aquí con dos pequeños tenemos que tirar mucho de imaginación para sobrevivir. Amalito, el mayor, es un campeón y, aunque a su manera, sabe lo que está pasando. Desde que se levanta ayuda mucho en casa, sobre todo animando a su hermano cuando está ya desesperado. Le encanta ayudar haciendo la comida y quitando el polvo. Pascual, el peque de solo un año, lo lleva peor y ahora su lugar favorito de la casa es el balcón. Ha aprendido a andar durante la cuarentena y eso da mucha alegría en casa; ya son dos terremotos. Por la tarde siempre hacemos manualidades, disfraces y contamos cuentos. Nos ayuda mucho pensar en los miembros de la familia, nombrar a todos los primos (eso nos lleva un buen rato, ya que mi marido son 17 hermanos y yo 9… ¡Imaginad si hay primos!) y la gran fiesta que vamos a hacer cuando esto termine. También es ya tradición pasar un rato bailando y cantando como payasos para desestresarlos a ellos… ¡Y a nosotros!

Amalio padre, aunque dice llevarlo bien, no para de hacer magdalenas como un loco y yo he ordenado hasta el gotelé; pero es cierto que estamos más unidos que nunca, sin el estrés de llegar tarde a ningún lado o pensar qué tenías que hacer hoy. Solo dejándonos llevar por el Señor. Él nos cuida y nos da paciencia con la figura de la Sagrada Familia. Como padres y como matrimonio, con esta situación estamos saboreando cada momento como un regalo y, dentro de la tristeza que a veces nos da, sabemos que ahora más que nunca solo podemos dejarnos en manos de Dios y eso nos reconforta. Pensar en los abuelos y bisabuelos nos ayuda a obedecer y quedarnos en casa; las videollamadas con la familia y amigos son un chute de energía. No podemos dejar de mencionar a nuestra Comunidad en esta situación tan delicada. ¡Qué risas nos echamos cada día por el grupo de Whatsapp con fotos, vídeos, comentarios… Cada vez deliramos más! Tenemos una aplicación para rezar Laudes por videollamada todas las mañanas y, si no te quedas durmiendo…, disfrutas del regalo que es seguir estando en comunión en la distancia. El hecho de estar encerrados con dos niños muy pequeños hace que esos momentos de risa y oración con la comu sean un apoyo enorme.

Además, aunque parezca una tontería, escuchar las campanas de San Andrés todos los días a las 12 h para el Ángelus y los aplausos en los balcones nos hacen sentir partícipes de algo grande. Bueno aquí os dejamos, con la lluvia vamos corriendo al balcón. Amalito se pone las botas de agua… ¡Cada día, todo es un regalo!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Los fallecidos del Covid-19 que han estado sin sus familias en sus últimos momentos y no han tenido un entierro digno, que los tenga con Él en su gloria; también por sus familias, que el Señor las consuele.

Que conserve el trabajo de Amalio en esta complicada situación.

Que les regale más paciencia que nunca con sus hijos y no se les olvide que Él está dentro de cada casa.

21 de marzo
FAMILIA GARCÍA VIGUERAS

Ya hemos cumplido una semana en casa. ¡Sé que al lado de las semanas que nos pueden quedar, eso no es nada, pero preferimos no pensarlo! Aquí vamos viviendo el día a día. Nos levantamos dando gracias a Dios por la vida, porque estamos sanos, nosotros, nuestros abuelitos, nuestras familias, amigos y hermanos de Comunidad, y porque no nos falta de nada. Y nos acostamos tras despedir el día aplaudiendo por la ventana y cantando siempre alguna que otra canción con los vecinos. La primera semana ha sido mejor de lo que pensábamos. Belén, la peque, parece ser la que peor lo lleva, disfruta mucho de la calle y, cuando la puerta de casa se abre para algo, no duda en salir corriendo. Ángel, el mayor, echa mucho de menos el fútbol; la pelota es su pasión, así que, juega con papá en el pasillo un rato al día y nosotros pedimos que la vecina de abajo tenga compasión. Marcos, el mediano, es el más casero y no le gusta el cole especialmente, por lo que de momento está disfrutando.

Nosotros seguimos trabajando ambos y, cuando coincidimos (que gracias a Dios es poco), tenemos siempre a algún familiar que nos echa una mano con los niños.

Por las mañanas nos levantamos, desayunamos y han aprendido a hacerse las camas. Nos ponemos el pijama que hemos denominado “de estar por casa” o bien un chándal, hacemos los deberes y un poquito de ejercicio, ayudan a mamá con la comida y a poner la mesa. La tarde la dedicamos a distintas actividades de ocio. Para nosotros el seguir con unas rutinas y un horario es fundamental y hace más llevadero el paso de los días, además de ser importante para ellos. Los fines de semana rezamos en familia, nos preparamos unos aperitivos y hacemos cosas que durante la semana no, para hacer estos días más especiales y descansar de la rutina de la semana.

Cuando vienen los peores ratos, que también los hay, de desesperación, de miedo, de falta de paciencia, basta con pensar que estás pasando una cuarentena con las personas que más quieres del mundo, mirar al cielo y dar las gracias por lo que tenemos. Por supuesto, tener a Dios presente en esta casa lo hace todo más fácil.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Que Dios les cuide cada vez que salen a trabajar y se exponen al virus.

Que Dios permita que María, embarazada del 4º, pueda tener un embarazo sano y con buen término.