Parroquia de San Andrés y Santa María de la Arrixaca en Murcia

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#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

Desde la Parroquia lanzamos la iniciativa #MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus. Cada día, publicaremos la foto de una familia con un texto que nos habrán mandado previamente en el que nos contarán cómo es su día a día, cómo están con sus niños (si los tuvieran) y cómo están viendo a Dios en este acontecimiento concreto. Al acabar, os escribiremos algunas peticiones que nos habrán hecho llegar. 

Petición fija:
que Dios proteja al mundo, especialmente ahora a Europa y España y acoja en su Reino a los que se han ido.

1 de abril
FAMILIA ROMERO-CABALLERO

Esta vesania nos ha pillado a casi a todos juntos, menos a nuestra hija Carmen, que está aislada en un apartamento porque trabajaba en Londres antes de conseguir volver. Esperamos y confiamos en que pronto venga con nosotros. Nuestra situación es algo diferente porque somos 9 adultos confinados y a cada uno le ha pillado en un momento concreto de su historia, pero lo que está claro para todos es que esto es “un hablar de Dios” y, si Dios habla, nuestra familia ha de detenerse y ver qué nos quiere decir. Estamos descubriendo que es un tiempo de intimidad con el Señor. Incluso los que estaban más alejados están abriendo el oído a Dios. Él nos está enseñando más que nunca a ayudar al otro a llevar su cruz cuando le flaquean las fuerzas porque hemos tenido momentos de todo, sobre todo de mucha angustia con Carmen en Londres, pero nos hemos dirigido en bloque a pedir el auxilio y la protección de la Virgen; ya se sabe, familia que reza unida jamás será vencida. También inquietud por otro hijo, expuesto todos los días en el supermercado. La tensión que trae a casa es muy fuerte, pero estamos contentos de que esté comprometido con su tarea.

Según mi marido, esta situación nos hace reflexionar sobre la fragilidad de nuestros proyectos. Como dijo el Papa, «Señor, que se hunde la barca…» y Dios parece que está durmiendo, pero no. Esta situación nos hace estar más convencidos de lo necesario que es estar unidos a Él.

En nuestra rutina, nos turnamos para salir a comprar (comemos muuucho). Hemos hecho ya todo tipo de bizcochos… Ya los iréis probando en los ágapes. Lo mejor del día es cuando llegan los juegos por la noche: risk, rummy, continental… Y hay quien se está haciendo de oro con el póker… ahí lo dejo. Lo peor de no tener más metros cuadrados es cuando alguno tiene escape de metano… ¡El virus no sé, pero esto es mortal! Para mí, ningún día es igual. Las discusiones son distintas, los que nos peleamos vamos turnando, las bromas se están agudizando… También nos esforzamos en hacer distinto el domingo: después de rezar juntos (esto es una GRACIA, pues también está Carmen por videoconferencia), preparamos un buen aperitivo. Les he pedido a mis dos mayores que os hablen directamente:

Pepe: es un buen momento para pararse a pensar, pues la rutina me tenía atrapado. Dios me está regalando un tiempo para disfrutar de mi familia y unirme más a ella, ya que estaba bastante alejado.

Natalia: mi vida ha dado un vuelco. Cristian y yo nos casábamos en junio y nos vemos obligados a aplazar la boda, y encima no podemos vernos. Era tanta ilusión, nervios y ganas de que llegara el gran día, que ahora está siendo muy difícil. Me vi en la necesidad de que Dios me consolara y me diera una respuesta… Y lo ha hecho. Ahora veo la cuarentena como un tiempo de reflexión, de convivencia y de agradecimiento por tener una familia numerosa, un techo y salud. Empiezo a valorar las pequeñas cosas y veo que cosas como el dinero no son lo más importante. Es verdad que, aunque tengamos momentos de desesperación, el Señor nos sostiene.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronaviRus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Que ahora más que nunca les conceda paciencia y humildad.

Carmen, que la conforte en la soledad.

La boda de Cristian y Natalia, que sea la voluntad del Señor.

31 de marzo
CÁRITAS PARROQUIAL
SAN ANDRÉS-ARRIXACA

Estos días os estamos haciendo llegar la experiencia de la cuarentena desde todos los puntos de vista: familias con hijos, familias sin hijos, sacerdotes, familias con enfermos de Coronavirus, ancianos, gente que vive sola, etc. Nos están preparando el testimonio incluso familias que han tenido hijos en plena cuarentena. En cambio, hoy tenemos un testimonio muy fuerte. Pertenece a nuestro equipo de Cáritas Parroquial San Andrés – Santa Mª Arrixaca. Una de las voluntarias nos hace llegar un resumen de las cosas tan tan fuertes que están viviendo estos días:

A ver si soy capaz de trasmitir mi experiencia de estos días en nuestra Cáritas Parroquial. Estoy feliz de poder ayudar algo, pero la sensación de impotencia a veces nos supera. Los que tenemos casa, familia, una Comunidad a nuestro lado, tenemos fe en el Señor, la ayuda infinita de la oración, la comunión con toda la Iglesia, tenemos comida (mucha o poca)… Si en esas condiciones a veces nos cansamos de estar en esta situación y añoramos «la vida normal», imaginaos cómo están los que no tienen NADA; ni casa, ni trabajo, ni dinero con qué comprar lo mínimo… Pues justo esto es lo que estamos viendo estos días.

Ayer, lunes, debía ser únicamente día de acogida de nuevos participantes (el reparto se hace los miércoles). Sin embargo, vinieron 15 personas sin techo, muertos de hambre y con frío. Compramos pan, queso, magdalenas, chocolate, etc. Les preparamos bolsas con todo esto y con leche, atún, galletas… Encima estamos viniendo los justos a atender para que sea más seguro y que la Cáritas pueda seguir funcionando en caso de que caigamos enfermos los que ahora estamos. ¡Con todo esto… Menuda tarde! Tuvimos incluso que salir a comprar más, pues se nos rompieron por completo las cifras que habitualmente manejamos. La sensación de impotencia era tremenda… No hay más sitio en los albergues y llegan aquí como último recurso sin saber ya qué hacer. A pesar de esto, seguiremos haciendo lo que podamos mientras podamos y Dios quiera.

En cambio, tengo otra sensación más que también quiero compartir. Además del repique de campanas de las 12 h para el Ángelus, el Señor me ha concedido ver que ahora mismo somos la única luz encendida en nuestra queridísima Parroquia. Aunque sea 4 o 5 horas a la semana, es lo primero que hacemos al llegar, encender la luz, sabiendo que somos vuestras manos, que os representamos a todos. Porque nosotros somos siervos inútiles y hemos hecho lo que se nos había pedido.

¡Ánimo y la paz con todos!

Desde la Parroquia, hacemos una llamamiento a todos los que estáis leyendo esto. Como muchos sabéis, nos encontramos en un barrio multicultural, con mucha inmigración y pobreza. Los medios de los que disponemos son pocos y la gente que viene en busca de ayuda es mucha; y en esta situación más aún. Os pedimos que nos ayudéis con lo que podáis y que os hagáis eco de esta petición para llegar a más gente. La cuenta corriente de nuestra Cáritas Parroquial es: ES71 2038 3053 2860 0008 3657 (Bankia). ¡Que Dios os lo pague!

La petición de hoy es en exclusiva por nuestra Cáritas Parroquial y los que la llevan adelante a pesar de tan complicada situación.

30 de marzo
FAMILIA GÓMEZ-MARTÍNEZ

Nuestro día comienza con el rezo de los Laudes, gracias al servicio que ofrecen Juan y Estela. Nuestras hijas, Aurora y Rocío, no dan tregua. Una vez que se despiertan, hay que darlo todo con ellas. David ‘teletrabaja’, pues los medios de comunicación están dentro de las actividades esenciales que ha decretado el Gobierno, mientras que yo, la mami, he cerrado temporalmente la clínica dental por el estado de alarma. Paso la mayor parte del tiempo con las niñas: jugar, bailar, saltar, leer cuentos, hacer manualidades… Son las reinas de la casa y David tiene que moverse a cada rato con su portátil (del salón a la habitación, de la cocina al balcón) en función de lo que ellas hagan, pues nuestro piso no es muy grande. A veces subimos a la terraza del edificio con las crías a estirar las piernas, hacer pompas de jabón y jugar al escondite. A las 17:30 h, vemos a los niños de nuestra Comunidad por Zoom, gracias a la iniciativa de nuestra didáscala Irene Castañón. Sobre las 18 h nos conectamos con mi familia y nos reímos un montón. A veces, nos disfrazamos para hacer la conversación más amena. Mis hermanos viven cerca y entre todos nos ayudamos con la compra para salir lo mínimo posible. Por la tarde, bañamos a las niñas y las acostamos, tras contarle a Aurora cuentos como el de los Tres Cerditos y el Lobo (su preferido) y otros que nos inventamos. Está muy feliz en su casa y ha desarrollado una ‘habilidad’ que el ser humano tiene desde los tiempos de Adán: ¡Culpar a los demás de sus pifias! Cuando la lía, no tarda en echarle el muerto a su hermana pequeña. A Rocío, por su parte, le ha salido su primer diente. El día finaliza con el rezo del Santo Rosario, que a veces es nuestro mejor ‘somnífero’.

El Señor nos está regalando llevar el confinamiento bastante mejor de lo que esperábamos. Valoramos mucho estar los cuatro juntos todo el rato, algo que por motivos laborales no es habitual en la vida normal.  Echamos mucho de menos a nuestra familia y la Comunidad. Otra preocupación que tenemos es mi clínica, pues hay que hacer frente a los mismos gastos con cero ingresos y no somos optimistas con que las autoridades vayan a ayudar mucho a los autónomos…

Estas próximas semanas lo vamos a pasar mal porque viene la Semana Santa. Los dos somos cofrades de toda la vida y este año será diferente, sobre todo el Lunes Santo, pues soy sanantolinera de pura cepa y nazarena del Perdón. Principalmente, añoraremos vivir el Triduo Pascual junto a nuestra Comunidad. No obstante, vivimos un periodo de gracia después de nuestra inolvidable peregrinación a Loreto, en la que pudimos descansar en el Señor y en su Madre, la Virgen María. Dios es nuestro padre y Él pilota nuestra vida. Tenemos el pleno convencimiento de que todo pasará y allí quedará Cristo Triunfante. ¡Viva el Señor!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Ellos cuatro, que permanezcan siempre juntos dentro de la Iglesia, y por sus familias.

La 4ª Comunidad de San Andrés-Arrixaca, especialmente por los niños, el hermano Tescelino María y por toda la Parroquia.

Los que más van a sufrir los efectos económicos de la crisis, especialmente los trabajadores y los autónomos.

29 de marzo
FAMILIA MARTÍNEZ-CIFUENTES

¡Hola a todos, amigos virtuales!

Me ha tocado a mí hablaros de cómo las personas mayores estamos viviendo esta situación… ¡Aquí va y con mucho gusto!

Por la disposición que tengo, no salía mucho a la calle y menos con el tiempo que hacía últimamente. En mi día a día, lo primero que hago después del ritual de pastillas que tomo (que es todo un arte, ojo) es rezar los Laudes. Más tarde, no me olvido del Ángelus y también ahora he añadido la Tercia a mi itinerario de rezos. Por las tardes, llevo siempre conmigo el Rosario y cuando puedo sigo a través de la televisión las misas, actos y demás eventos religiosos. A través de la oración y del teléfono estoy en contacto y al tanto de mis hermanos de Comunidad, lo cual hace mi día a día más llevadero.

Me dirijo ahora a todos los ancianos. Yo voy a cumplir en mayo 88 años y, ante el dolor de esta epidemia que estamos sufriendo el mundo entero, os animo a que no perdáis la esperanza, pues Dios y la Virgen Santísima son quienes tienen la solución y nos ayudarán a salir de esta a través de los sanitarios e investigadores. Todos los de mi quinta aquí en España hemos pasado la Guerra Civil y, los que entonces éramos niños ahora somos mayores y nos toca salir al encuentro de esta batalla a luchar con las armas que tenemos. Dios es nuestro padre y la cruz de Jesucristo no pesa, sino que libera. ¿Y qué nos pesa? Pues nuestros pecados… La Virgen es nuestra madre, lo es la Iglesia, por tanto, os pido a los que estáis en casa, residencias o en cualquier otro sitio que recéis y no soltéis el Rosario.

El Señor se ha fijado en nosotros para que todos los gobiernos lo escuchen y se olviden del aborto y de la eutanasia; la vida es de Dios y nosotros somos sus hijos y quiere lo mejor para todos. Esa es nuestra fuerza porque físicamente no tenemos fuerza, ya que nuestro cuerpo se está deteriorando cada día, pero el Espíritu Santo nos dará la fuerza que necesitamos a todos.

¡Jóvenes… Cuidad a vuestros mayores, visitadles, abrazadles y besadles! Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Que nunca se vaya nadie y os lamentéis de no haberle dicho lo que le queréis. Pensamos que siempre vamos a estar y un día… Ya no es así. ¡Por lo tanto, cuando acabe esta pandemia, la primera salida tiene que ser a dar un buen achuchón a los de pelo blanco (al que le quede pelo…)!

¡Mucho ánimo y esperanza para todos!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos pide que recemos por:

Todas las personas que están ayudando a los demás y exponiendo su vida.

Sus nietos e hijos, para que, ahora que están en su hogar (antes era casa), recapaciten cada uno sobre dónde se encuentran en esta situación y que la Virgen María les dé la respuesta como en las Bodas de Canaán a los que servían el vino («haced lo que Él os diga»).

28 de marzo
FAMILIA LÓPEZ-VIGUERAS

¡Hola a todos! Os voy a contar nuestra experiencia. Para nuestra familia, este tiempo está resultando ser un gran reto, ya que nos gusta poco estar en casa y siempre estamos en parques, con la familia, amigos… Esta situación está siendo un poquico dura, el piso se nos queda pequeño, aunque no nos podemos quejar porque estamos todos bien. Mis hijas llevan su día a día distraídas, todo el día ocupadas. Fátima, la mayor, se entretiene con todo: lo mismo te hace un concierto cantando y bailando que te monta una galería de cuadros. Además, ella está feliz con sus cuentos porque está aprendiendo a leer. Echa de menos el cole y a sus amigos. Alba, la mediana, es un terremoto y, aunque disfruta de sus hermanos y de jugar mucho, lo que más le gusta es destrozar la casa y hacer de sus travesuras (ya le podría haber dado por cantar también…). Todos los días me dice que se ha ido el bicho y que ya podemos irnos… ¡Menudo bicho bonico que es ella, no es lista ni ná! Está en una edad difícil de controlar, pero con el tiempo (con mucho), piensas en que te ha pintado la pared y te ríes. Jesusito, el peque, es muy bueno, pero está todo el día gateando y no podemos quitarle el ojo.

Jesús padre va todos los días a trabajar a desinfectar las zonas. Para él no hay cuarentena, aunque gracias a Dios va bien protegido y todas las tardes está en casa; por fin podemos disfrutar de él un poco más. Esta es una «ventaja» del coronavirus. Para mí, la mami, los días más complicados son los que veo noticias y cosas relacionadas con el virus y me invade la angustia, así que ahora veo lo justo. Hay días mejores y peores en los que solo queremos que pase esta locura.

Resulta que nuestros planes no son los de Dios. La semana pasada nos íbamos a Londres a desconectar de rutina, de trabajo, de niños y en lugar de eso… Toma tres tazas jajajaja. Pero la vida es así y no podemos tirar la toalla. También hacemos videollamadas y estamos en contacto con las personas que queremos y eso nos está enseñando a valorar todo lo bueno que tenemos alrededor. Nos acordamos y rezamos juntos también por nuestras personas más vulnerables y que están más solas: nuestros abuelos.

El día termina con aplausos y para mí no deja de ser súper emocionante ver a toda la gente en los balcones. Al final, con lo que nos tenemos que quedar es con esos momentos de flaqueza donde podemos encontrarnos con el Señor de tú a tú. Nosotros tenemos los arcoiris que hemos pintado en las ventanas porque después de esta tormenta llegará el arcoiris… ¡Después de la oscuridad, habrá luz!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Sus familias, sus padres (que trabajan) y hermanos, que el Señor les proteja y dé paciencia.

Sus ancianos, tíos y personas de riesgo que tienen a su alrededor.

Su Comunidad, que el Señor esté con cada uno de ellos y sus familias.

27 de marzo
FAMILIA MARTÍNEZ-MARTÍNEZ

¡Hola, un saludo a todos desde el seno de nuestro hogar! Queremos contaros cómo es nuestro día a día en este tiempo.

Quizás hemos aprendido a vivir el HOY, el presente, hemos visto cómo el mundo se detenía a nuestro alrededor, se paraba el tiempo, las niñas dejaron de ir al colegio, Mari Carmen dejó de trabajar, dejamos de ir a la Parroquia, nos quedamos en casa y los primeros días al despertar pensabas que había sido una pesadilla, pero te encontrabas con la dura realidad: el numero de fallecidos que va en ascenso cada día. Se cumplían los tristes pronósticos que nuestro hermano de Comunidad sacerdote en Italia, Alejandro, nos anticipaba: esto era algo más duro de lo que se anunciaba por televisión.

Yo no he podido quedarme en casa. He tenido que trabajar desde mi servicio, ayudando y auxiliando a las personas más desfavorecidas, colaborando en la creación de un recurso para la gente sin hogar en el valle o llevando alimentos a personas en grave dificultad, una labor estupenda. Lo difícil es llevar los guantes y la mascarilla todo el horario laboral o luego el volver a casa, pues se te genera el miedo de poder haber contraído el virus, lo que implica un ritual de lavar y desinfectar todos los objetos y toda la ropa cada día.

El Señor nos está regalando un tiempo de “estar” de “convivir” con nuestras hijas en casa sin salir, nada más que para comprar cuando es necesario o al trabajo; tenemos tiempo para muchas cosas que antes a penas podíamos con tantos horarios, tantas actividades extraescolares, etc. Estamos poniendo al día toda la casa y creo que también nuestra forma de vivir.

Intentamos llevar un horario: levantarnos, rezar, las chicas estudian (el colegio les manda tareas, o bien tienen clases online; el otro día hablé con su profesor y decía que están más atentas ahora que en clase). También tienen contacto con sus amigas a través de las redes sociales; el otro día oía a mi hija diciéndole a su amiga «cuando se termine el mundo, nos vemos». También procuramos hacer ejercicio, bien sean tablas de gimnasia, clases de zumba… Sí es verdad que a las niñas se les hace un poco largo tanto tiempo encerradas. Todas quieren salir a pasear al perro (cosa que antes no querían, ejem ejem…), pero no las dejo, lo saco yo por precaución.

En este tiempo estamos teniendo más contacto con la oración: los laudes por las mañanas y toda la familia juntos rezamos el Ángelus, el Rosario todas las noches y proclamamos un capítulo de la Escritura en voz alta. También participamos de la Eucaristía por televisión y tomamos la Comunión Espiritual. En esas cosas vemos que el Señor nos acompaña cada día, que no nos deja solos, que en nuestra familia se da la Iglesia Doméstica, la verdadera célula de la sociedad.

No cabe duda de que está siendo una Cuaresma distinta, un verdadero tiempo de desierto, de reflexión, de conversión y también nuestra oración es quizás más profunda. ¡Hay tanto por lo que pedir…! En estos momentos quizás nuestro mayor tesoro es aferrarnos a nuestra fe, a la misericordia de Dios y al corazón inmaculado de María; y desear que Cristo resucite este año en la Santa Noche de la Pascua y nos libere del miedo y de la muerte. Estoy seguro de que el Señor sacará de este gran mal muchos bienes.

¡ÁNIMO HERMANOS Y LA PAZ CON TODOS. PRONTO NOS VEMOS!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Todos los que tienen que salir de casa, que el Señor los preserve y les guarde la salud para poder trabajar por los demás.

Todos nuestros mayores, padres, suegros, hermanos mayores en la fe, que el Señor los cuide en este tiempo.

Su familia y todas las familias, que el Señor les dé paciencia y puedan vivir como la Sagrada Familia: en humildad, sencillez y alabanza.

26 de marzo
FAMILIA LÓPEZ-MÁRMOL

¡Hola a todos! Bueno, nuestro día a día es ir con mucho cuidado de cumplir las medidas de seguridad y rezar. En nuestra familia somos seis: mi marido, dos hijos que no están en casa, mi madre, mi tía y yo. Antes del coronavirus, el día a día ya nos llevaba bastante trabajo, pues mi tía Ángela tiene 99 años (con sus muchos achaques) y sufre demencia. Mi madre, Dolores, tiene 87 y está también postrada en cama a consecuencia de un ictus. Dependen de nosotros para todo: hay que asearlas, darles de comer y beber, medicación, cambiarlas de posición, etc; vamos, que los días los teníamos y tenemos completos y no nos aburrimos ni en estas. Ellas no son conscientes de lo que está pasando y están tan felices y regalándonos sonrisas cada mañana. 

Uno de nuestros hijos es enfermero. Trabaja en la UCI y nos acaba de contar que tenía a cuatro pacientes con el virus para intubar. Esto sí que nos tiene en continua preocupación por el miedo a que se contagie, pero la Virgen le protege y encontramos mucho consuelo en Ella.

Yo sé que el Señor no se equivoca NUNCA porque, cada vez que nos ha mandado un acontecimiento de esos que ponen tu vida patas arriba, después hemos visto que todo ha sido para bien. Por eso, pienso que si ha permitido que se pare el mundo con esta pandemia y ponernos a todos a pensar, será para nuestro bien con toda certeza. A nosotros esta situación nos ha quitado el estrés y las prisas. Estamos tomándonos las cosas con más calma y rezando más que nunca, más unidos entre nosotros, a Dios y a nuestra Comunidad, con la que quedamos a través de una aplicación para rezar cada día juntos a pesar de la distancia. En este tiempo de Cuaresma, vemos que el Señor quiere que lo tengamos más presente.

Pensamos mucho en esas familias con tantos niños y pedimos el Espíritu Santo para que puedan lidiar con esta situación de confinamiento con ellos; también de las familias que cuidan enfermos o personas muy mayores, como nosotros. A pesar de que antes de todo esto ya tuviéramos una situación curiosa en casa, el hecho de añadir que no podemos salir hace que muchas veces se nos acabe la paciencia y tengamos nuestros momentos tensos, pero al final Jesucristo vence y tiramos para adelante. Aunque, la verdad sea dicha… Yo no tiro más adelante de la puerta de mi casa, que me da mucho miedo… La compra la hace mi marido (y muy mal, por cierto, porque le hago una lista y no sé para qué). ¡Si se infecta alguien que sea él (jejeje), que está más fuerte que yo! Os dejamos una foto en la que se ha querido poner la chacha.

¡Un abrazo, majos… Qué bonicos que sois todos!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Todo el personal sanitario, que el Señor los cuide y proteja.

Su familia, especialmente por sus hijos, y su matrimonio, que el Señor esté siempre con ellos.

La Parroquia de San Andrés – Arrixaca, sus familias, el párroco y los catequistas, que el Señor les envíe el Espíritu Santo.

25 de marzo
FAMILIA ROCA-SALAS

Son las diez de la noche y nos disponemos a escribir esta breve experiencia una vez que el día está casi acabado. Como todos estos días, a pesar de la dificultad, el Señor se está manifestando en medio de nuestra casa porque nos hemos encontrado con una realidad totalmente diferente a la que estábamos acostumbrados y, sin embargo, estamos viviendo en paz. 

En esta nueva situación, se están dando frutos que sabemos que no proceden de nosotros; el Espíritu Santo hace posible cosas que para nosotros son imposibles. Os hablamos de la paciencia con la que estamos tratando a nuestros hijos, de la capacidad de entretenerlos que nos está regalando y de la comunión que como matrimonio estamos teniendo. En definitiva, esta situación de encierro nos está permitiendo salir, pero… ¡SALIR DE NOSOTROS MISMOS!

También vemos frutos en nuestros hijos. Las niñas están disfrutando más que nunca de estar juntas, están viviendo como una gracia ser una familia numerosa; ¡Y Pablete pequeño incluso está durmiendo mejor!

Como podéis imaginar, no todo el monte es orégano. También estamos pasando momentos de dificultad por las tensiones del día, por el trabajo, porque a veces flaquean las fuerzas y la paciencia. No tenemos la vacuna para el coronavirus pero sí para estas situaciones: sabemos que es pedirnos perdón.

Además, nos falta la presencia de la familia y muy especialmente de las abuelas. Nosotros en particular acusamos mucho no ver a nuestros hermanos de Comunidad. Menos mal que nuestra didáscala ha ideado una rutina de juegos con los que nos conectamos cada día, los niños se ven entre ellos y los mayores también.

La oración está siendo el sustento de la familia. Vivimos la eucaristía y todos los días rezamos el rosario. Las niñas participan de una manera activa y se turnan cada día para “llevarlo”, incluso nuestra hija Paloma, que es un manojo de nervios. Aprovechamos para deciros que si tenéis alguna intención especial nos lo digáis y la ofreceremos el día que ella lo dirija, porque estamos convencidos de que esa oración va directa al cielo.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Por Pablo padre, para que Dios lo cuide cada día en el trabajo y Cristina madre, para que siga manteniendo el buen ánimo.

Por todos aquellos que tienen que acudir a trabajar en estos días, para que Dios los proteja de este virus.

Por los hermanos de la 8ª Comunidad, que aunque no se ha presentado todavía ni ha podido empezar a caminar, pidamos a Dios que no apague la pequeña llama que ha encendido en su corazón.

24 de marzo
FAMILIA INIESTA-LÓPEZ

¿Que cómo estamos viviendo esta situación tan nueva, inimaginable y excepcional? Pues… La verdad es que no lo sabemos. No hay una palabra que recoja esta sensación que hasta ahora nunca habíamos sentido. Lo que sí sabemos es que “miedo” no sería la palabra. Detrás de esta nueva manera de vivir sabemos que está la mano de Dios. En el Evangelio del domingo pasado, aparece Cristo, que pasa por delante de un ciego de nacimiento y, tomando Él la iniciativa, le unta de barro sus ojos y le devuelve la vista. En nosotros está siempre presente la certeza de que Dios toma la iniciativa en nuestras vidas porque se compadece de nosotros. Esta pandemia es un “barro masivo” que viene en ayuda de todos. Cada uno de nosotros tendríamos que parar más a menudo para descubrir nuestras cegueras. Esta pandemia nos ha parado a todos a la fuerza y todos, cada uno a su escala, debemos preguntarnos: Señor, ¿de qué ceguera quieres curarme? 

Es para nosotros un momento de gracia, de intensificar la oración sin el estrés del reloj y el calendario. Nos levantamos temprano para rezar los laudes, que ahora son virtuales y con los hermanos: nosotros no os vemos, pero sabemos que estáis y es reconfortante. Si no se nos pasa, porque el tiempo pasa rápido y el teletrabajo es agotador cuando “lo tele-“ no funciona bien , rezamos el Ángelus, luego la Santa Misa (¡cuánto echamos de menos comulgar!)… Estamos rezando más que nunca porque es momento de escuchar a Dios con humildad y escuchar al otro y, por qué no, de cambiar malas costumbres. 

Dios todo lo hace nuevo: nunca nos habríamos puesto a grabar vídeos haciendo el tonto para que los peques de la familia se rían, nunca hemos hablado tanto con la familia, nunca hemos preguntado tantas veces a los demás que cómo se encuentran… Dios todo lo está haciendo ya nuevo. 

Y lo que también tenemos claro es que “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”: nosotros obedeceremos a nuestros gobernantes y nos quedaremos en casa.

Sin embargo, el no salir hace muy difíciles las cosas cuando te llaman porque una ambulancia viene a por tus padres por síntomas de Coronavirus; 81 años y Coronavirus es una mala mezcla. A pesar de esto, tú no puedes estar con ellos lo que querrías porque puedes ser mortal para ellos. Están los dos bien, pero una semana de ingreso con muchas dificultades para verlo es difícil de pasarla. Por cierto, dieron negativo en Coronavirus, aunque la neumonía sí afloró. Ya están en casa.

Y hablando de casa, solo salimos de casa para trasladarnos a la terraza a las 20 h y comprobar que nada más que aplaudimos nosotros la mayoría de los días. Eso sí, por aquí les gusta mucho poner música y cantar, pero aplaudir, poco. Un abrazo a todos y mucho ánimo.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Por la salud de nuestras familias y de todos los miembros de la Parroquia, muy especialmente los que son más mayores, para que todos estemos bajo el manto misericordioso y protector del Padre y la Madre.

Por toda la Humanidad. Ábrenos, Padre, los ojos, para que sepamos identificar nuestras cegueras y Tú, por la intercesión de la Virgen María, tengas a bien sanarnos.

 

 

23 de marzo
DAVID ÁLVAREZ DE LA CAMPA PINAR

David, sacerdote en Mazarrón, es hijo de esta Parroquia y ha querido contarnos su experiencia:

Aunque no tengo hijos carnales, sí tengo hijos espirituales y quisiera dar mi experiencia de estos días de confinamiento. Desde Mazarrón, todos los días pedimos por todos. Tenemos la suerte de tener una capilla en el centro parroquial donde residimos el párroco y yo. Mediante el Facebook, conectamos desde esa capilla a las 12 h y rezamos el Ángelus, seguidamente el Santo Rosario y luego hasta las 13 h leemos la Biblia en voz alta para que la gente en sus casas lo escuchen. Por la tarde, a las 19 h volvemos a conectar desde la capilla, rezamos Vísperas con Exposición del Santísimo, se hace la reserva del Santisimo y seguidamente la Eucaristía. Al finalizar, conectamos un altavoz, suena el Himno Nacional de España y luego el Himno a la Patrona nuestra, la Purísima Concepción.  Son días fuertes, días de Cuaresma, donde el Señor este año ha querido que de este modo podamos encontrarnos con Él. Se me viene a la mente la escritura que dice: «Al ir iba llorando y al volver vuelve cantando». Que este tiempo nos sirva de un encuentro profundo con el Señor. Desde aquí, pido por vosotros y por la parroquia de San Andrés y Santa María de la Arrixaca a la Purísima Concepción, ella, que evito aquí en Mazarrón una invasión de piratas Berberiscos, que acabe pronto con esta invasión.

Desde Mazarrón un abrazo y ánimo a todos.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos pide que recemos por:

Los que están ayudando a los enfermos, que el Señor les dé fuerza y ayuda en su misión.

Los ancianos que están solos en sus casas, que el Señor les ayude y dé salud y fuerza en esta pandemia.

22 de marzo
FAMILIA OLMOS-CEREZO

¡Seguimos luchando contra la epidemia desde casa! Dentro de la tristeza y nerviosismo del momento, intentamos llevarlo lo mejor posible intentando que la alegría no desaparezca. Aquí con dos pequeños tenemos que tirar mucho de imaginación para sobrevivir. Amalito, el mayor, es un campeón y, aunque a su manera, sabe lo que está pasando. Desde que se levanta ayuda mucho en casa, sobre todo animando a su hermano cuando está ya desesperado. Le encanta ayudar haciendo la comida y quitando el polvo. Pascual, el peque de solo un año, lo lleva peor y ahora su lugar favorito de la casa es el balcón. Ha aprendido a andar durante la cuarentena y eso da mucha alegría en casa; ya son dos terremotos. Por la tarde siempre hacemos manualidades, disfraces y contamos cuentos. Nos ayuda mucho pensar en los miembros de la familia, nombrar a todos los primos (eso nos lleva un buen rato, ya que mi marido son 17 hermanos y yo 9… ¡Imaginad si hay primos!) y la gran fiesta que vamos a hacer cuando esto termine. También es ya tradición pasar un rato bailando y cantando como payasos para desestresarlos a ellos… ¡Y a nosotros!

Amalio padre, aunque dice llevarlo bien, no para de hacer magdalenas como un loco y yo he ordenado hasta el gotelé; pero es cierto que estamos más unidos que nunca, sin el estrés de llegar tarde a ningún lado o pensar qué tenías que hacer hoy. Solo dejándonos llevar por el Señor. Él nos cuida y nos da paciencia con la figura de la Sagrada Familia. Como padres y como matrimonio, con esta situación estamos saboreando cada momento como un regalo y, dentro de la tristeza que a veces nos da, sabemos que ahora más que nunca solo podemos dejarnos en manos de Dios y eso nos reconforta. Pensar en los abuelos y bisabuelos nos ayuda a obedecer y quedarnos en casa; las videollamadas con la familia y amigos son un chute de energía. No podemos dejar de mencionar a nuestra Comunidad en esta situación tan delicada. ¡Qué risas nos echamos cada día por el grupo de Whatsapp con fotos, vídeos, comentarios… Cada vez deliramos más! Tenemos una aplicación para rezar Laudes por videollamada todas las mañanas y, si no te quedas durmiendo…, disfrutas del regalo que es seguir estando en comunión en la distancia. El hecho de estar encerrados con dos niños muy pequeños hace que esos momentos de risa y oración con la comu sean un apoyo enorme.

Además, aunque parezca una tontería, escuchar las campanas de San Andrés todos los días a las 12 h para el Ángelus y los aplausos en los balcones nos hacen sentir partícipes de algo grande. Bueno aquí os dejamos, con la lluvia vamos corriendo al balcón. Amalito se pone las botas de agua… ¡Cada día, todo es un regalo!

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Los fallecidos del Covid-19 que han estado sin sus familias en sus últimos momentos y no han tenido un entierro digno, que los tenga con Él en su gloria; también por sus familias, que el Señor las consuele.

Que conserve el trabajo de Amalio en esta complicada situación.

Que les regale más paciencia que nunca con sus hijos y no se les olvide que Él está dentro de cada casa.

21 de marzo
FAMILIA GARCÍA-VIGUERAS

Ya hemos cumplido una semana en casa. ¡Sé que al lado de las semanas que nos pueden quedar, eso no es nada, pero preferimos no pensarlo! Aquí vamos viviendo el día a día. Nos levantamos dando gracias a Dios por la vida, porque estamos sanos, nosotros, nuestros abuelitos, nuestras familias, amigos y hermanos de Comunidad, y porque no nos falta de nada. Y nos acostamos tras despedir el día aplaudiendo por la ventana y cantando siempre alguna que otra canción con los vecinos. La primera semana ha sido mejor de lo que pensábamos. Belén, la peque, parece ser la que peor lo lleva, disfruta mucho de la calle y, cuando la puerta de casa se abre para algo, no duda en salir corriendo. Ángel, el mayor, echa mucho de menos el fútbol; la pelota es su pasión, así que, juega con papá en el pasillo un rato al día y nosotros pedimos que la vecina de abajo tenga compasión. Marcos, el mediano, es el más casero y no le gusta el cole especialmente, por lo que de momento está disfrutando.

Nosotros seguimos trabajando ambos y, cuando coincidimos (que gracias a Dios es poco), tenemos siempre a algún familiar que nos echa una mano con los niños.

Por las mañanas nos levantamos, desayunamos y han aprendido a hacerse las camas. Nos ponemos el pijama que hemos denominado “de estar por casa” o bien un chándal, hacemos los deberes y un poquito de ejercicio, ayudan a mamá con la comida y a poner la mesa. La tarde la dedicamos a distintas actividades de ocio. Para nosotros el seguir con unas rutinas y un horario es fundamental y hace más llevadero el paso de los días, además de ser importante para ellos. Los fines de semana rezamos en familia, nos preparamos unos aperitivos y hacemos cosas que durante la semana no, para hacer estos días más especiales y descansar de la rutina de la semana.

Cuando vienen los peores ratos, que también los hay, de desesperación, de miedo, de falta de paciencia, basta con pensar que estás pasando una cuarentena con las personas que más quieres del mundo, mirar al cielo y dar las gracias por lo que tenemos. Por supuesto, tener a Dios presente en esta casa lo hace todo más fácil.

#MiFamiliaPlantaCaraAlCoronavirus

¿Os ha gustado su experiencia? ¡Seguro que sí! Nos piden que recemos por:

Que Dios les cuide cada vez que salen a trabajar y se exponen al virus.

Que Dios permita que María, embarazada del 4º, pueda tener un embarazo sano y con buen término.